Una joven bebe agua para soportar las altas temperatura
Cataluña se prepara para cuatro días de calor extremo que marcarán el cierre de junio
Los termómetros alcanzarán los 40°C en el interior mientras el Mediterráneo registra temperaturas récord para la época
El final de junio de 2025 quedará marcado en rojo en los registros meteorológicos catalanes. Tras una breve pausa de 48 horas, Cataluña se adentra en su primera ola de calor oficial del verano, un fenómeno que se extenderá desde este sábado hasta mediados de la próxima semana y que promete batir récords tanto en tierra como en el mar.
La intensidad del fenómeno ha llevado al Servicio Meteorológico de Cataluña a emitir avisos por altas temperaturas que abarcan prácticamente todo el territorio, mientras que Protección Civil ha puesto en marcha el plan Procicat ante la persistencia prevista de los valores extremos.
Cuatro jornadas consecutivas de termómetros desbocados
El escenario que se avecina supera los criterios técnicos para catalogar el episodio como ola de calor. Santi Segalà, responsable de Predicción del Meteocat, confirma que «el juní cerrará con una calor persistente y desbocada» que mantendrá los termómetros disparados durante al menos tres días consecutivos, el mínimo necesario para esta clasificación.
Las zonas más castigadas serán Poniente y las Tierras del Ebro, donde los valores podrían rozar o superar puntualmente los 40°C durante el fin de semana. El resto del interior oscilará entre 34 y 39 grados, mientras que el litoral experimentará máximas de 30 a 34°C. La situación se prolongará hasta el martes, convirtiendo este episodio en uno de los más intensos del año.
Catalunya ya ha experimentado tres días con temperaturas superiores a los 40°C este mes —los días 21, 24 y 25 de junio—, una cifra que contrasta con años completos donde no se alcanzaron estos valores. Desde 2007, cuatro veranos enteros no registraron ni una sola jornada de 40°C.
El Mediterráneo, un termómetro preocupante
Paralelamente al calor terrestre, el mar Mediterráneo occidental atraviesa su propia ola de calor, un fenómeno menos visible pero igualmente alarmante. Marc Prohom, jefe de Climatología del Meteocat, subraya la gravedad de una situación que «impacta severamente los ecosistemas marinos y las actividades económicas como la pesca».
En l'Estartit, las mediciones del veterano observador Josep Pascual registraron 23,1°C en la superficie marina, una anomalía de 2,6 grados por encima de la media histórica 1998-2022. Estos valores son más propios de finales de julio que de junio.
La situación resulta aún más extrema en el conjunto del mar Balear, donde las temperaturas superan los 26°C según datos de Icatmar, estableciendo un récord absoluto para el mes de junio. El Mediterranean Heat Waves Monitoring Service confirma que los valores actuales rebasan el percentil 90 climático, umbral que define oficialmente una ola de calor marina.
Las previsiones apuntan a que esta tendencia se mantendrá debido a la dorsal de altas presiones instalada sobre el suroeste europeo, que garantiza estabilidad atmosférica y temperaturas anormalmente elevadas. Un patrón que, según los expertos, refleja las consecuencias directas del cambio climático en la intensidad, frecuencia y duración de estos fenómenos extremos tanto terrestres como marinos.