El actor Toni Albà

El actor Toni Albà

Quién es Toni Albà, el bufón del nacionalismo catalán que celebró la muerte de Javier Lambán

Polémicas, fracasos empresariales y una carrera marcada por la controversia

El 15 de agosto de 2025, tras conocerse la muerte del expresidente de Aragón Javier Lambán, un personaje del nacionalismo catalán llamado Toni Albà publicó un mensaje en la red social X que decía: «No me alegro nunca de la muerte de alguien, pero en el caso de un hijo de la gran Ñ haré una excepción». Este comentario llevó al Gobierno de Aragón a presentar una denuncia ante la fiscalía contra Albà por un presunto delito de injurias e incitación al odio.

Albà es, desde hace años, el bufón del nacionalismo catalán. Se le conoce por las groserías e insultos que profiere contra quienes no comulgan con sus ideas separatistas. Se hizo famoso en el programa de TV3 «Polonia», dirigido por Toni Soler, donde entre otras cosas imitaba al rey emérito. Aquello causó gracia en Cataluña, donde todo lo que suponga atacar a los Borbones resulta popular, especialmente después del icónico 1714 para el imaginario catalán.

El caso de Lambán no es único en su trayectoria como actor y humorista. En 2020, Albà fue absuelto de un delito de injurias por sus tuits contra la Guardia Civil y la Policía Nacional en relación con el 1-O. El tribunal consideró que, aunque sus palabras eran «ofensivas e hirientes», estaban amparadas por la libertad de expresión.

En 2019 publicó un tuit con un «insulto machista y repugnante» hacia Inés Arrimadas, entonces líder de Ciudadanos en Cataluña, sugiriéndole que fuera a Ámsterdam e insinuando que se dedicara a la prostitución. Este comentario generó una fuerte polémica.

En 2017, el Juzgado de Instrucción 5 de Vilanova i la Geltrú abrió investigación contra Albà por un presunto delito de injurias por comentarios en Twitter contra la magistrada de la Audiencia Nacional Carmen Lamela. En uno de ellos decía: «Le gusta tanto la mierda a Carmen, que Carmen lame la mierda a gusto. Y le dice a su madre: lámela… lame la mierda y te quedarás a gusto». En otro comparaba al Estado español con el Estado Islámico, afirmando que tenía «más medios de información».

Tampoco se han salvado de sus insultos otros políticos. A Miquel Iceta lo llamó «una burbujita bailarina que es como aquella ventosidad en la bañera que baila dentro del agua dejando ir tufo putrefacto después de una mala digestión pseudo-socialista». Al presidente del gobierno Pedro Sánchez lo ha llamado «Gil y Pollas» y ha comparado al «Estado español con la Gestapo». También ha comparado a la Policía Nacional con monos y ha calificado la bandera española como «qué cosa más fea».

Un fracaso empresarial sonado

Cuando quiso ser empresario también fracasó estrepitosamente. En 2016 decidió adquirir, junto a sus hermanas María Núria, Natalia y Montserrat, uno de los restaurantes más famosos de Vilanova i la Geltrú: «El Peixerot». El negocio no prosperó debido a la mala gestión y calidad. Los clientes destacaban un servicio pésimo y malcarado, largas esperas, una cocina espantosa y una calidad lamentable.

El restaurante cambió su nombre a «1918 Cuina de Mar» y se reinauguró en otoño de 2016. Los dos meses que estuvo en funcionamiento ese año arrojaron ingresos de 76.300 euros y pérdidas de 22.400. El ejercicio 2017 fue aún peor: las ventas subieron a 492.000 euros, pero las pérdidas se dispararon hasta los 49.700 euros. A esto se sumaba una deuda a largo plazo con los bancos de 165.600 euros, compromisos financieros a corto plazo por 26.100 euros y 63.900 euros adeudados a proveedores.

El negocio también sufrió un boicot por parte de quienes se oponen al separatismo. Una campaña en Twitter surtió efecto. Uno de los mensajes decía: «Si tienes ganas de una indigestión y que encima te claven una fortuna, solo tienes que ir a comer al restaurante 1918 en Vilanova i la Geltrú. Con saber que su propietario es ese aprendiz de payaso de Toni Albà, odiador profesional de España y españoles, yo ya lo tengo claro».

Tras cerrar y suspender pagos, en 2024 decidieron reabrir el restaurante. Sin embargo, las cosas no van mucho mejor: facturaron 468.000 euros pero mantuvieron números rojos con pérdidas de 37.000 euros. Actualmente acumulan pérdidas de 200.000 euros y un agujero patrimonial de 100.000 euros. Se plantean volver a cerrar definitivamente.

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