Exterior del Hospital de Terrassa (Barcelona)CST

Cataluña

El suicidio de la mujer tras 48 horas en urgencias revela el caos de la salud mental en Cataluña: esperas de 5 semanas para un ingreso

  • Ocurrió en el Hospital de Terrassa. También se ha conocido que, solo tres días después, otro paciente psiquiátrico se escapó de las mismas urgencias

«Es una anomalía que un paciente psiquiátrico esté más de 24 horas en urgencias. Aunque esta situación no es única del Hospital de Terrassa». Es la denuncia que hace Xavier Lleonart, que es el presidente del comité de Empresa del Consorcio Sanitario de Terrassa (CST), al que pertenece este centro sanitario, y también secretario general del sindicato Médicos de Cataluña. Se refiere al caso de la mujer que se suicidó en urgencias del hospital después de estar allí durante más de 48 horas a la espera de una cama.

¿Por qué se ha llegado a esa situación? Según Lleonart, el problema es multifactorial. En Cataluña, de entrada, hay una «falta crónica de camas de hospitalización para salud mental». Este facultativo lamenta que los diferentes responsables de la consejería de Salud, y sobre todo desde la pandemia, se han dedicado a «maquillar la situación diciendo que se invierte mucho en salud mental».

Pero lo cierto, apunta, es que los recursos destinados al diagnóstico y tratamiento agudo de patologías psiquiátricas «no se han visto. No sé dónde se han invertido esos fondos. Pero desde luego, aquí, no han llegado», lamenta Lleonart.

De hecho, el presidente del comité de empresa del CST asegura que es al Hospital de Terrassa al que le ha tocado vivir este caso, pero esa complicada situación es generalizada. Hay una carencia «estructural de camas de todo tipo». Es más, ha recordado que en Cataluña «tenemos una ratio de camas más baja que la media europea, y especialmente de camas para agudos». Y, por supuesto, tampoco se escapan de esta carencia «las camas de ingreso psiquiátrico».

La atención urgente a pacientes psiquiátricos, dice, se realiza «sin problemas» en los servicios de urgencias generales de los hospitales, pero el hecho de no disponer de camas suficientes para ingresar «impacta de lleno en esos servicios que ya están tensionados y en un caos permanente».

Y apostilla: «si para un paciente no psiquiátrico, ya hay una atención más que precaria, para el paciente psiquiátrico esto tiene un impacto más negativo, porque no se le puede ofrecer la mejor atención en estas condiciones».

Y no es de extrañar, porque Lleonart ha explicado que, en el Hospital de Terrassa, «lo relativamente habitual» para ingresar en la unidad de psiquiatría es esperar «más de una o dos semanas». Pero también se ha dado el caso de un paciente que tuvo que esperar cinco semanas, más de un mes. «Y esto es intolerable», lamenta.

Insiste en dudar de que la Generalitat haya destinado más recursos a este ámbito, y si lo han hecho, ha añadido, «seguramente los destinan a los lugares equivocados, porque no se incrementan camas de ingreso, ni se contrata personal especializado como psicólogos, psiquiatras o enfermeras especialistas. Eso quiere decir que esos recursos están malgastados».

¿Cómo funcionan las urgencias psiquiátricas? Lleonart nos explica que como las de cualquier otro paciente. Cuando llegan a urgencias, se les hace un triaje y, cuando se detecta que hay un motivo de patología mental, se avisa al psiquiatra y al psicólogo de guardia para que vengan a visitar al paciente y atender la urgencia. A partir de ahí, continúa, «se les da unas atenciones de enfermería estándar», aunque en el caso de la mujer de Terrassa asegura que «tenía asignada una enfermera específicamente de salud mental».

¿Y qué pasa cuando se determina que el paciente no puede volver a casa y hay que ingresarlo? «Si una persona no puede ir a su domicilio porque hay riesgos, y no tienes cama, tienes que esperar en urgencias. No hay otra». Y eso es lo que ha pasado en el caso de esta mujer. No había camas para poder ingresarla. Y ese «déficit crónico de infraestructura», según Lleonart, la dirección del hospital la había comunicado a la consejería de Salud. «Y por lo que cuentan, la respuesta del Departamento ha sido que no se incrementaban los recursos», denuncia este médico.

Infraestructura desfasada

Otro de los problemas, apunta Lleonart, es que la infraestructura sanitaria catalana está «diseñada para una Cataluña de 6 millones, cuando la realidad es que ya tenemos 8. Pero están anclados en esa Cataluña de los 6 millones». Y ponía el caso concreto de la zona de Terrassa, que es la Metropolitana norte, y cuya situación es «especialmente grave».

Recuerda que esta ciudad es la tercera población de Cataluña por número de habitantes, y que se han registrado en los últimos años importantes aumentos de población que, sin embargo, «no han ido acompañados de incrementos de profesionales ni de infraestructuras». Y de hecho, Terrassa es la única gran ciudad que no tiene un centro de urgencias de atención primaria.

Y no solo Médicos de Cataluña ha denunciado la situación límite en la que se encuentra la sanidad catalana. Lo ha hecho también el CSIF. Fue este sindicato el que denunció que se iban a cerrar aproximadamente el 20 % de las camas hospitalarias públicas en Cataluña durante el verano, debido a la falta de personal sanitario (que no se cubre porque no hay recursos), las reducciones de jornada, permisos y vacaciones.

Pero también ha alertado sobre la falta de planificación de recursos humanos y materiales en la sanidad pública catalana. En el último año, el Instituto Catalán de la Salud (ICS) ha dejado sin cubrir más de 3.000 plazas, lo que agrava la presión asistencial y lleva a listas de espera más largas, consultas colapsadas y una atención deteriorada.

Por este motivo, el sindicato ha exigido un plan de contingencia que garantice la disponibilidad de camas y la contratación del 100 % de los efectivos necesarios para evitar el colapso de los servicios. Según el sindicato, la mala gestión del ICS, sumada a la precariedad laboral y al cansancio psicológico de los profesionales, contribuye a la saturación de los servicios y a altas precipitadas de pacientes.

Petición de investigación y comparecencias

Este caso ha provocado una ola de peticiones de comparecencia de la consejera de Salud, Olga Pané, para que dé explicaciones. El Ayuntamiento de Terrassa ha exigido una investigación exhaustiva para esclarecer las circunstancias de la muerte de la paciente. En un comunicado, ha expresado su «profunda consternación» e insta al Departamento de Salud a realizar una auditoría completa de los procedimientos en el servicio de urgencias del hospital y a revisar la disponibilidad de recursos para la atención de pacientes psiquiátricos.

El alcalde, Jordi Ballart, también ha solicitado una reunión con la consejera de Salud para abordar esta crisis y ha pedido que se adopten medidas urgentes para garantizar que no se repitan casos similares. «No podemos permitir que la falta de recursos ponga en riesgo vidas humanas», ha asegurado.

El Partido Popular ha registrado una batería de preguntas al Govern sobre la muerte de esta mujer y también ha pedido la comparecencia de la consejera. El diputado Hugo Manchón denuncia que «es inadmisible que pacientes con alto riesgo de suicidio permanezcan días enteros en unas urgencias no adaptadas, cuando deberían estar únicamente el tiempo indispensable antes de ser trasladados a psiquiatría».

Según el diputado popular, este caso pone en evidencia una situación crónica de saturación: «Los profesionales ya habían alertado de que no se podía garantizar la seguridad de los pacientes y que la falta de camas estaba llevando el sistema al límite». Por este motivo, quiere saber si se cumplieron los protocolos establecidos, si el Govern considera aceptable el tiempo de espera que sufren los pacientes psiquiátricos en urgencias y qué inversión piensa destinar para reforzar la dotación de camas y personal especializado. También reclama saber si la Consejería de Salud había recibido avisos previos de colapso y por qué no se actuó antes.

Además, se ha conocido, apunta Manchón, que, apenas tres días después de este suicidio, otro paciente psiquiátrico se escapó de las mismas urgencias, lo que confirma la falta de condiciones adecuadas. «La planta de psiquiatría cuenta con medidas de protección específicas, pero urgencias no. Hay que solucionarlo», ha añadido.

Por su parte, Vox ha pedido la comparecencia de la consejera de Salud, del director del Servicio Catalán de Salud, o de Ferran Garcia Cardona, que es director gerente del Consorcio Sanitario de Cataluña. El líder de la formación, Ignacio Garriga, considera que el fallecimiento de la paciente es «un drama que tiene responsables políticos».

En esta comunidad autónoma, ha recordado, ya hace mucho tiempo que se arrastran listas de espera «interminables y el colapso de la sanidad». Sin embargo, los diferentes gobiernos han preferido aumentar «el gasto político en chiringuitos y otras chorradas ideológicas y en regalar dinero a países extranjeros con la excusa de la cooperación al desarrollo».

También ha recordado que las plantillas advirtieron en verano de la situación de colapso. Y Vox pidió un pleno monográfico. Pero a la vuelta de las vacaciones, denuncia Garriga, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, lo que ha hecho es crear dos cuerpos de funcionarios para desarrollar la Agencia Tributaria de Cataluña; y luego «irse a rendir pleitesía a Puigdemont en Bruselas». «Es una vergüenza y un crimen político», ha dicho el líder de Vox, porque mientras se «despilfarra» el dinero público, «la gente se muere».