Un sacerdote imparte la unción de los enfermos, en una imagen de archivo
Cataluña
El futuro de los sacerdotes que atienden los hospitales catalanes, en el aire: «No es un privilegio»
La Iglesia recuerda que su presencia para atender espiritual y humanamente a los enfermos es un «derecho fundamental»
En 2023, había 87 sacerdotes católicos realizando atención espiritual a los enfermos en los hospitales catalanes, según cifras oficiales publicadas esta semana por TV3, a raíz de una petición de acceso a la información pública. Son capellanes que ofrecen servicios como bautizar a los niños en estado terminal, ofrecer el sacramento de la unción a los enfermos o visitar a los pacientes que quieren conversar: una labor cuyo futuro no está asegurado.
Según adelantaba la televisión pública catalana, y ha podido confirmar El Debate, el gobierno catalán, liderado por el socialista Salvador Illa desde hace 13 meses, está pensando en «redefinir» la relación con estos capellanes. Para ello se ha creado una comisión con representantes de las consejerías de Salud y de Justicia, así como con portavoces de la Iglesia Católica.
«Estamos en una negociación abierta, en un diálogo de confianza», asegura a este diario el sacerdote Sebastià Aupí, delegado de la Pastoral de la Salud en el obispado de Gerona y que atiende a los enfermos en el Hospital Josep Trueta. Aupí confirma que el debate se generó a raíz de la citada documentación, en la que también se constata que el coste de este servicio fue en 2023, en total, de 1.076.992,36 euros.
«No es un privilegio»
El también párroco de Bàscara y Calabuig recuerda, no obstante, que estas cifras son antiguas y corresponden al anterior ejecutivo, y señala que ve «predisposición» por parte del actual gobierno catalán para llegar a un acuerdo que respete el punto de vista eclesial. Sin embargo, también advierte a navegantes: «No estamos en los hospitales como un privilegio, sino para prestar un servicio».
Y añade que la labor de los capellanes de hospitales es «un derecho fundamental de la ciudadanía», y que la Iglesia está disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana, para atender urgencias. También señala que por parte de la Iglesia «no está sobre la mesa» la opción de que se retire la aportación económica que hace posible esta labor espiritual y humana: por ejemplo, de los 87 sacerdotes señalados al principio, 45 se dedican a ello en el equivalente a una jornada completa.
El Debate se ha puesto en contacto con el departamento de Salud para conocer su punto de vista y sus preferencias, pero, por el momento, no han contestado a las preguntas. Cabe recordar que acuerdo marco de colaboración con la Iglesia en este ámbito se actualizó por última vez en 1992, y que el gobierno de Pere Aragonès intentó modificarlo, sin éxito. También en esto el ejecutivo de Illa ha tomado el testigo, sin una previsión clara de cuándo terminará el proceso.