Operativo de la Policía Nacional por el que se desmanteló el mayor laboratorio clandestino de síntesis de MDMA en un polígono industrial de TarragonaPolicía Nacional

Narcotráfico

Cataluña, el nuevo «paraíso» para el narcotráfico: supera a Andalucía en tráfico de drogas

En cambio, en Andalucía se registraron 2.116 casos, lo que supone un descenso del 8,1 %

Cataluña ha superado a Andalucía como la comunidad autónoma con mayor número de delitos relacionados con el tráfico de drogas en España, según datos del Ministerio del Interior para el primer semestre de 2025. Con 2.657 infracciones penales registradas, un 8,4 % más que en 2024, se consolida como un enclave estratégico para las mafias internacionales.

En cambio, en Andalucía se registraron 2.116 casos, lo que supone un descenso del 8,1 %. Este cambio de epicentro, impulsado por la intensa presión policial en el Campo de Gibraltar, ha desplazado rutas y operaciones del narcotráfico hacia el norte, consolidando a Cataluña como un «paraíso» para el tráfico de cocaína y marihuana, y especialmente en las costas de Tarragona, del Delta del Ebro fundamentalmente, e incluso de Gerona.

Para entender la magnitud del problema, solo que hay repasar algunos datos. En el caso de la Policía Nacional, ha requisado 4.521 kilos de drogas en el primer semestre de 2025, un 36 % más que los 3.323 kilos incautados en el mismo período de 2024.

Este año, por ejemplo, hay que destacar el operativo llevado a cabo en julio, por el que se incautó de 580 kilos de MDMA en cristal, en un laboratorio desmantelado en Amposta (Tarragona). Se trataba del mayor laboratorio clandestino de drogas sintéticas de España, y uno de los más importantes de Europa.

Detrás estaba una organización criminal procedente de Países Bajos dedicada al tráfico internacional de droga de síntesis. De hecho, los agentes intervinieron productos valorados en varios millones de euros, entre quilos y litros de material para preparar la droga y la misma droga ya producida y preparada para consumir.

En el Aeropuerto de El Prat, la Guardia Civil también ha reforzado los controles, y ha incautado, en lo que va de año, unos 1.600 kilos de drogas en el primer semestre de 2025, un aumento del 427 %. El año pasado, en el mismo período se habían decomisado 303 kilos.

Estas incautaciones incluyen drogas transportadas por pasajeros que llegaban o salían de Barcelona. Y, en cualquier caso, demuestra que el aeropuerto también se ha consolidado como uno de los puntos neurálgicos para el narcotráfico.

En cuanto al hachís por vía marítima, los Mossos de Esquadra han reportado un incremento significativo en las incautaciones. En el primer semestre de 2024, ya se habían requisado más toneladas de hachís que en todo 2023, cuando se decomisaron 18 toneladas, un 135 % más que en 2022.

El 70 % de este hachís entró por mar, principalmente a través de calas y playas, aunque también en infraestructuras portuarias. Los Mossos destacan el uso de narcolanchas que descargan fardos en costas catalanas, aprovechando la menor vigilancia, en comparación con el Campo de Gibraltar.

Y es que, efectivamente, el desplazamiento del narcotráfico hacia Cataluña está directamente ligado a la intensificación de la vigilancia en Andalucía. Allí se han reforzado los controles en puertos como Algeciras y ha reducido significativamente los desembarcos de hachís procedentes de Marruecos.

En 2021, la Guardia Civil ya alertó sobre cómo esta presión estaba desviando rutas hacia la costa catalana, especialmente Tarragona, pero también se habían detectado narcolanchas que operaban desde Marruecos hasta Gerona.

Cataluña, un imán

La posición estratégica de Cataluña explica su atractivo para las mafias. El Puerto de Barcelona y el Aeropuerto de El Prat son puertas clave para la cocaína procedente de América Latina. A su vez, la proximidad a Francia, el mayor consumidor de marihuana en Europa, convierte a Gerona y Tarragona en nodos ideales para la distribución.

Además, el clima favorable y la disponibilidad de chalés o naves industriales aisladas han disparado los cultivos de marihuana, gestionados por redes albanesas, españolas y marroquíes, fundamentalmente.

Tampoco hay que perder de vista los aspectos económicos: es una forma relativamente fácil de conseguir beneficios, se recupera fácil la inversión inicial para montar una plantación de marihuana; y el tráfico por esta droga tiene una baja penalidad.

Según un ejemplo de la propia policía autonómica, la producción de una plantación interior de unos 50 metros cuadrados, unas 700 plantas, es de 12 kilos de marihuana por cada cosecha. Y puede haber hasta cuatro cosechas al año. La inversión inicial es de 6.000 euros, aproximadamente. Pero hay que tener en cuenta que el precio del kilo va entre los 2.100 y los 2.700 euros. A partir de ahí, se pueden hacer los números.

Y luego está la legislación, como apuntábamos. En España se permite el autoconsumo de hasta 100 gramos de cannabis en privado y establece penas más leves para el tráfico de marihuana, lo crea un entorno favorable, y eso facilita la instalación de grupos criminales.

De hecho, con datos de 2023 del informe anual del Observatorio Europeo de las Drogas y las Adicciones (EUDA), las intervenciones policiales de los Mossos de Esquadra alcanzaron las 6,2 toneladas de marihuana, cifra que superaba la mitad del total europeo, de 11 toneladas.

Y el narcotráfico tiene otra derivada: la escalada de violencia a Cataluña. En concreto, durante el año 2023, la policía catalana registró un total de 87 narcoasaltos relacionados con la marihuana, y otros ocho con el hachís, lo que supone un incremento del 78 % respecto al año anterior. Estos episodios suelen estar ligados al cultivo de marihuana, y llevan a las bandas a armarse para protegerse de los ataques.

Según el balance de los Mossos, en 41 de los 95 asaltos relacionados con la marihuana y el hachís se desenfundaron o dispararon armas de fuego: «Se observa un aumento en el uso de armas en los narcoasaltos» respecto a 2022, reza el informe.