Imagen captada en el Rincón del Cielo, cota a 2.300 metros, con el pico Aneto y el Macizo de las Maladetas en el horizonte
El nacionalismo se moviliza para cambiar el nombre oficial de una región del sur de Francia por «País Catalán»
Un debate ciudadano de un mes decidirá si el departamento recupera su identidad catalana tras dos siglos de denominación administrativa impuesta
Una oleada nacionalista recorre el sur de Francia. La región administrativa conocida como «Pirineos Orientales» podría cambiar su nombre por presión de movimientos catalanistas, según información que publica VilaWeb, medio catalanista con sede en Barcelona.
La presidenta del consejo departamental, Hermeline Malherbe, ha puesto en marcha un proceso participativo para cumplir su promesa electoral de 2021. Tras el fracaso de una consulta bloqueada por la crisis política francesa en 2024, ahora organiza encuentros públicos en Perpiñán, Elna y otras localidades donde grupos de ciudadanos debatirán el futuro de esta zona fronteriza durante un mes, comenzando el 17 de noviembre.
Las encuestas informales muestran que «País Catalán» es la opción preferida por los activistas, con un 56 % de respaldo frente a mantener el nombre actual o adoptar «Pirineos Catalanes». Sin embargo, fuentes del consejo departamental reconocen a VilaWeb que París rechazará frontalmente cualquier denominación con la palabra «país», que consideran una provocación separatista.
El vicepresidente Nicolas Garcia admite que «Pirineos Catalanes» sería la salida más realista para evitar un conflicto con el gobierno central francés. Durante 2024, cuando se preparaba la consulta original, la administración ya había descartado «País Catalán» por impracticable. Las asociaciones nacionalistas locales protestaron exigiendo incluir también «Cataluña del Norte», pero el proyecto quedó paralizado por la inestabilidad política.
Según detalla VilaWeb, cualquier modificación de este tipo debe superar múltiples filtros burocráticos: requiere la aprobación del Consejo de Estado francés —máximo órgano administrativo— y un decreto del primer ministro. Los datos históricos son elocuentes: en más de doscientos años, apenas siete departamentos franceses han conseguido alterar su denominación oficial, el último hace 34 años.
La legislación francesa es clara: no se permiten cambios por motivos meramente identitarios o estéticos. El argumento debe demostrar que el nombre actual genera un perjuicio objetivo. Otros territorios lo lograron alegando que términos como «inferior» o «bajo» tenían connotaciones negativas. Los impulsores de este cambio argumentarán que «Pirineos Orientales» es geográficamente impreciso para un departamento situado en el extremo sur del país.
Si el proyecto prospera antes de fin de año, será el primer cambio de este tipo en más de tres décadas y podría sentar un precedente preocupante para otras regiones con reivindicaciones nacionalistas en Francia.