Gaudí visita la Sagrada Familia junto al nuncio Ragonesi, en 1915Wikimedia

Año Gaudí

Los diez apóstoles de Gaudí, el arquitecto que apunta a ser santo y viajaba «como un monje»

La Agència Cristiana de Notícies Flama destaca en su crónica la figura de Antoni Gaudí, marcado por un entorno profundamente cristiano y una red de colaboradores conocida como «los diez apóstoles», que forjaron junto a él el legado espiritual y artístico que hoy impulsa su causa de canonización. La periodista y guía de la Sagrada Familia, Tate Cabré, repasó en Reus para Flama el singular perfil de Gaudí, cuyos viajes y amistades siempre giraron en torno a la Iglesia y el espíritu monástico.

El entorno de Gaudí no solo fue familiar y religioso, sino también profesional: Cabré identificó a «los diez apóstoles de Gaudí», un grupo de arquitectos y artistas, seis de ellos estrechamente vinculados a Tarragona, como Francesc Berenguer, Domènec Sugranyes y Josep Maria Jujol. Esta constelación de discípulos formó un verdadero mural espiritual, donde la fe y la identidad regional se volvían inseparables. Cabré subrayó a La Flama que Gaudí «siempre se movía en la órbita de la Iglesia, como un sacerdote o un monje», optando sistemáticamente por alojarse en seminarios y casas religiosas en sus desplazamientos.

También pintores, escultores y estudiosos, como Iu Pascual, Carles Mani y Eufemià Fort, ayudaron a consolidar el legado y la genealogía artística del maestro en el Camp de Tarragona. Esta labor colectiva, impulsada por la red de gaudinistas y sus filiaciones con la fe y el arte, ha mantenido viva la tradición local y la admiración internacional por Gaudí, cuya santidad es actualmente reconocida y promovida por numerosos creyentes y especialistas.

Cabré no dudó en apuntar, ante el público reunido en Reus, que el gaudinismo es mucho más que una escuela: es un vínculo espiritual en el que la figura de Gaudí brilla como un ejemplo de vida entregada a Dios y al servicio de la belleza trascendente. La continuidad de esta red, encarnada por nuevos estudiosos y devotos, garantiza que la herencia cultural y religiosa del arquitecto siga siendo motivo de admiración y esperanza para los fieles y amantes del arte sacro.