Carles Puigdemont, con la cúpula de JuntsJunts

Cataluña

El maximalismo de Puigdemont contra Junqueras abre una nueva brecha entre los cuadros de Junts

Es desde el ámbito municipal donde más se cuestiona la estrategia del 'no' de la dirección del partido

El rechazo frontal de la dirección de Junts per Catalunya al nuevo modelo de financiación pactado entre el Gobierno y Esquerra Republicana (ERC) no es compartido de forma unánime dentro del partido. En los últimos días, han empezado a aflorar voces críticas, especialmente desde el ámbito municipal, que cuestionan la estrategia del ‘no’ y reclaman una posición más pragmática ante un acuerdo que, aunque no incluye el concierto económico, supondría una mejora sustancial de recursos para Cataluña.

Una de las voces más claras ha sido la del presidente comarcal de Junts en el Maresme, Carles Bosch, que en declaraciones a la agencia ACN ha advertido de las dificultades políticas de oponerse a un modelo que permitiría a la Generalitat disponer de unos 4.700 millones de euros adicionales anuales en aplicación del principio de ordinalidad. Bosch ha reconocido el malestar del partido con ERC por no haber logrado el concierto económico prometido, pero ha subrayado que Cataluña «no puede renunciar» a una mejora de financiación que tendría un impacto directo en los servicios públicos.

El dirigente maresmense ha reclamado a la dirección de Junts que sea «permeable» y escuche al territorio, y ha alertado de que un voto contrario al nuevo sistema sería «muy difícil de explicar» ante la ciudadanía. En esa línea, ha defendido que la política exige negociación y ha apelado al pragmatismo, recordando que los acuerdos rara vez satisfacen plenamente a todas las partes. Aunque mantiene que el objetivo final debe ser un modelo de financiación similar al vasco, considera que eso no debería impedir avances parciales mientras no se alcance ese escenario.

Malestar en el ámbito municipal

Las palabras de Bosch conectan con un malestar latente entre cargos locales de Junts, especialmente alcaldes y concejales que gestionan el día a día municipal y que observan con preocupación una estrategia basada en el rechazo sistemático. Algunos de estos cuadros locales alertan de que esta posición dificulta dar respuesta a problemas cotidianos y erosiona el discurso de gestión, en un contexto de competencia política creciente en el ámbito local, y especialmente cuando están sintiendo en el cogote el aliento de Aliança Catalana.

A este debate interno se ha sumado también el ex consejero de Economía Jaume Giró, considerado uno de los referentes del sector más pragmático del partido. En una entrevista en La 2, Giró defendió que Junts debería apoyar cualquier nuevo modelo de financiación que mejore la situación actual de Cataluña y respete el principio de ordinalidad, aunque no sea el concierto económico que el partido reivindica como ideal. El ex consejero sostuvo que «el país siempre ha avanzado paso a paso» y que la política del «todo o nada» no ha dado resultados.

Giró, que dejó la dirección del partido el pasado mes de septiembre, pero mantiene la militancia, afirmó además que, en un contexto en el que el ‘procés’ ha quedado atrás, Junts debería recuperar posiciones centrales y favorecer acuerdos amplios con fuerzas como el PSC, ERC o el PSOE en cuestiones de país. Sus declaraciones han tenido eco entre cargos locales y militantes que reclaman un giro estratégico y una mayor capacidad de influencia institucional.

La dirección de Junts, encabezada por Carles Puigdemont, ha reiterado su oposición al acuerdo al considerar que mantiene a Cataluña dentro del régimen común y no cumple las expectativas generadas por ERC. El partido ya ha anunciado que presentará una enmienda a la totalidad cuando el modelo llegue al Congreso. Sin embargo, el creciente ruido interno evidencia una brecha entre la estrategia de la cúpula y las preocupaciones del mundo municipal, que teme que el rechazo al acuerdo acabe dejando sin recorrido una mejora de financiación que consideran necesaria y urgente.