Un tren de Rodalies en una imagen de archivo

Cataluña

El caos en Rodalies que no se va a solucionar con la nueva empresa: averías, retrasos, cancelaciones o falta de maquinistas

Entre hoy y mañana, no se van a poner fin a las incidencias, las averías, los retrasos, las cancelaciones, la falta de información y también de trenes, que provoca que, a menudo, esos convoyes vayan llenos a reventar.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, no podían ocultar su satisfacción, casi su euforia, tras la constitución de la nueva empresa mixta Rodalies de Catalunya, que deberá asumir este servicio ferroviario. Hablaron incluso de un «cambio de paradigma».

Pero lo cierto es que la nueva empresa, de entrada, no empezará a trabajar de inmediato, sino en 2027 en el mejor de los casos. Y, además, la Generalitat no tendrá la mayoría, sino Renfe, para blindar los derechos laborales de los trabajadores, que había sido precisamente uno de los grandes caballos de batalla en las negociaciones.

¿Y en qué van a notar los usuarios la constitución de esta empresa? En nada, al menos hasta que pasen unos años. Primero, porque debe superar varios trámites administrativos que pasan por conseguir la licencia de empresa ferroviaria y el certificado de seguridad. Y este último paso no es precisamente rápido.

Y otra cuestión a tener en cuenta es que, de hoy para mañana, no se van a poner fin a las incidencias, las averías, los retrasos, las cancelaciones, la falta de información y también de trenes, que provoca que, a menudo, esos convoyes vayan llenos a reventar. Y este es precisamente el problema más palpable para los usuarios de Rodalies, el estado del servicio en su día a día. Y los datos y las estadísticas evidencian que los problemas son persistentes.

Incidencias continuas

Así, por ejemplo, entre enero y junio de 2025 se registraron 175 incidencias graves repartidas en 115 días distintos, lo que significa que en prácticamente dos de cada tres jornadas se produjo algún tipo de alteración del servicio. Estos incidentes obligaron a modificar los horarios de cerca de 6.000 trenes, acumularon alrededor de 1.500 horas de retrasos y afectaron a más de 1,1 millones de usuarios.

Las incidencias afectaron de forma desigual a diferentes líneas, pero la R15 y la R2, se sitúan entre las más afectadas, con múltiples averías e interrupciones. Estamos hablando de averías, por mencionar solo algunas, que afectaron a estaciones clave como Sitges y Garraf, que provocaron interrupciones en varias líneas con pausas indefinidas y retrasos significativos. La R2 norte y otras líneas sufrieron paradas prolongadas por fallos técnicos que dejaron trenes detenidos hasta 90 minutos.

Otras incidencias incluyeron fallos masivos en megafonía y sistemas de información en estaciones, que afectaron a la comunicación con los usuarios. Pero estos problemas no son aislados, y así lo refleja el hecho de que más de la mitad de los días se registra alguna incidencia en líneas como la R4, R15 o R2, lo que se traduce en una experiencia de viaje poco fiable para miles de personas.

Las causas de estos problemas son múltiples. Desde la Generalitat se reconoce que la red sufre «problemas en la infraestructura y en los trenes», así como ocupaciones de circuitos de vía, falta de personal (maquinistas, por ejemplo), obras en varios puntos de la red o causas externas como incendios cerca de la infraestructura.

Por su parte, desde el Gobierno ponen el foco en factores externos como actos vandálicos, robos de cable o situaciones no estructurales que también contribuyen a las interrupciones, aunque admiten que se requiere inversión continua para mejorar la capacidad y la fiabilidad del servicio.

Menos usuarios

Y toda esta situación se ha traducido en una bajada del número de viajeros. Según los datos oficiales del servicio, durante 2024 se transportaron 127,4 millones de viajeros, una cifra ligeramente inferior a la de 2023 y condicionada por incidencias graves, actos vandálicos y obras que causaron interrupciones prolongadas en varias líneas, aseguran desde Rodalies.

Un análisis semestral también evidencia esta tendencia: entre enero y junio de 2024 el servicio movilizó 61,7 millones de pasajeros, lo que implica un descenso respecto a periodos anteriores y un impacto más acusado en los servicios regionales, que perdieron cerca de 800.000 usuarios (un descenso del 16 %) frente al mismo semestre de 2023.

Más allá de las cifras anuales, las estadísticas diarias de uso reflejan una fuga constante de usuarios desde hace años. Por ejemplo, entre 2018 y 2024 el número de viajeros diarios en días laborables descendió de 410.984 a 368.186, lo que supone una pérdida de casi 42 800 pasajeros diarios, pese a que durante parte de ese periodo el viaje en Rodalies fue gratuito para mitigar la inflación.

Este descenso apunta a un fenómeno de pérdida de confianza de algunos usuarios habituales, que optan por medios alternativos de transporte, como autobuses interurbanos o vehículos privados, ante la percepción de falta de fiabilidad del servicio.