Ferran Aril Duran, presidente de la federación catalana de baloncesto
Un estudio de la Federación Catalana de Baloncesto espiaba a los niños por hablar español en los entrenos
La entidad deportiva colabora con Plataforma per la Llengua para observar conversaciones de niños en entrenamientos, generando rechazo por la falta de consentimiento de familias y clubes.
La Federación Catalana de Baloncesto ha encargado a Plataforma per la Llengua un análisis sobre el empleo de lenguas en las sesiones de clubes deportivos, aplicando métodos de observación discreta que apenas informaron a los implicados. El Catalán reveló en exclusiva este domingo que los investigadores accedieron a prácticas de categorías infantiles para anotar diálogos sin alterar el entorno, justificándolo como garantía de datos auténticos. Esta iniciativa, que involucra directamente a menores y monitores, ha suscitado preocupación por su paralelismo con acciones pasadas de la misma organización en escuelas y actividades lúdicas.
El documento final, Diagnosi sociolingüística dels clubs de bàsquet de Catalunya, destaca que el catalán domina siete de cada diez intercambios verbales en estos contextos, según su difusión en la página oficial de la Federación. No obstante, la escasa comunicación previa a padres y responsables de clubes ha provocado reacciones adversas en plataformas digitales, con voces como la Asamblea por una Escuela Bilingüe cuestionando la legitimidad de tales intrusiones en la privacidad infantil.
Plataforma per la Llengua, que recibe fondos públicos y aboga por el uso prioritario del catalán, acumula antecedentes controvertidos. Ya en 2019, analizó patios de 50 colegios mediante vigilancia no anunciada, cubriendo zonas con alto porcentaje de hablantes catalanes. En 2024, extendió la práctica a centros de ocio juvenil, registrando miles de interacciones —muchas de niños— sin precisar el propósito, lo que motivó queixas formales de la AEB ante autoridades como el Defensor del Pueblo y la Agencia de Protección de Datos.
El caso reaviva debates sobre la promoción lingüística en el deporte amateur catalán, donde la Federación priorizó esta alianza pese a historiales polémicos. Defensores de valores tradicionales advierten de un control lingüístico que antepone agendas partidistas a la protección infantil y la concordia nacional. La institución alude a fines de planificación deportiva, aunque el escándalo público interpela el equilibrio entre políticas idiomáticas y derechos fundamentales.