El presidente de Junts, Carles Puigdemont, en una imagen de archivo
Política
Puigdemont se prepara para cobrar la cuenta a Sánchez tras las cesiones a ERC con la financiación
El traspaso de las competencias en inmigración vuelve a estar sobre la mesa al retirarse el veto de Podemos
Tras una semana en la que el caos de Rodalies ha copado la tensión política y social en Cataluña, las aguas van volviendo a su cauce, y reemergen las deudas que faltaban por cobrar. ERC y Junts siguen compitiendo por arrancar concesiones al Gobierno mientras sienten en la nuca el aliento de Aliança Catalana, y la atención dada a los republicanos en torno a la reforma del modelo de financiación hace dos semanas despertó recelos en Junts.
En el PSOE lo saben, y este martes la portavoz del Gobierno, la ministra Elma Saiz, confirmó en público que el ejecutivo de Pedro Sánchez está buscando «espacios de confianza» con Junts y el resto de formaciones del bloque de investidura. Junts, que ha regresado a su rol de socio inestable –ayer tumbaba, como había venido anunciando, el nuevo decreto omnibus del Gobierno–, se prepara para recibir su parte del menú.
Siguiendo con la metáfora, los de Carles Puigdemont ya han recibido los entrantes –aunque pasó desapercibido, el Gobierno firmó un pacto con la Generalitat para que Cataluña tenga un asiento en la Unesco y en la delegación española de la Organización Mundial del Turismo (OMT), dos reclamaciones de Junts–, pero esperan el plato principal: la cesión de las competencias en inmigración.
La portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, este martes
«Cataluña necesita ejercer el 100% del poder» en materia de inmigración, aseguraba desde Madrid la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, recordando que el traspaso de estas competencias –acordado en enero de 2024 a cambio de que Junts permitiera la convalidación de varios decretos ley– es «uno de los incumplimientos del PSOE».
De nuevo sobre la mesa
La cesión de estas competencias se llevó al Congreso en septiembre de 2025, pero fue bloqueado por el «no» de Podemos. Desde esta semana, no obstante, vuelve a estar sobre la mesa: a cambio de que el Gobierno haya pactado con Podemos la regularización extraordinaria de cerca de medio millón de inmigrantes, los de Irene Montero se abren a negociar el texto con el que Pedro Sánchez espera contentar a Puigdemont.
Así lo confirmó la secretaria política de la formación morada en una entrevista para la Cadena SER, en la que confirmó que «hay algo a cambio» de su acuerdo más reciente con el PSOE, y que desde Podemos están dispuestos a levantar el veto a la delegación de competencias en inmigración a Cataluña «modificando» el texto para eliminar los «contenidos racistas».
Desde Barcelona, el portavoz de Junts en el Parlament, Salvador Vergés, celebró el cambio de posición de Montero y los suyos. «Había un veto, si ahora se abren a la posibilidad de aprobarlo, bienvenidos sean», ironizó. Las piezas están en su sitio: falta ver si esta nueva maniobra de funambulismo político resulta exitosa para un Sánchez aferrado contumazmente a la idea de agotar la legislatura a cualquier precio.