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Cataluña

La otra cara del caos ferroviario en Cataluña: se reduce casi a cero el paso de mercancías hacia Francia

El tráfico de trenes de carga por el túnel del Pertús se ha reducido en más de un 80 %

El colapso ferroviario provocado por las grietas en el túnel de Rubí no solo ha afectado al transporte de pasajeros en Cataluña. La otra cara de la crisis se vive en el transporte de mercancías, con un impacto directo sobre el corredor ferroviario hacia Francia y el resto de Europa. Desde el inicio de la incidencia, el tráfico de trenes de carga por el túnel del Pertús (Alt Empordà) se ha reducido en más de un 80 %, hasta quedar prácticamente paralizado.

«Normalmente, circulaban entre seis y diez trenes de mercancías al día; ahora apenas pasa uno o dos, y no necesariamente cada día», explica el director general de LFP Perthus, Petros Papaghiannakis a la agencia ACN. La empresa mixta, participada al 50 % por Adif y la francesa SNCF, gestiona el tramo transfronterizo de la línea de alta velocidad de ancho europeo entre Llers y El Soler, incluidos los 44,4 kilómetros que atraviesan los Pirineos por el túnel del Pertús.

El impacto del corte va mucho más allá del tráfico entre Cataluña y Francia. «Las redes europeas están interconectadas y los trenes que salen de Barcelona tienen como destino países como Bélgica, Alemania, Polonia o Austria», subraya Papaghiannakis. Por ello, la afectación se extiende a empresas ferroviarias, transportistas, industrias y operadores logísticos de varios países.

Por ahora, no hay un calendario claro para la recuperación del tráfico ferroviario de mercancías. «No hay fecha para volver a la normalidad», admite el director de LFP Perthus, que insiste en que la prioridad debe ser la seguridad. «El incidente en Rubí debe resolverse sin precipitaciones y con medidas colectivas para que no vuelva a repetirse».

Papaghiannakis reconoce que la situación está siendo «un periodo difícil» para los clientes, aunque asegura que la compañía mantiene un contacto permanente con ellos para buscar soluciones temporales y mitigar el impacto mediante planes alternativos de transporte. Al mismo tiempo, reclama infraestructuras «más resilientes» ante el cambio climático, ya que episodios extremos como el de este invierno «probablemente se multiplicarán».

Toneladas de acero bloqueadas en Portbou

Uno de los ejemplos más claros del impacto económico se vive en Portbou (Gerona), donde la empresa Railsider Mediterraneo tiene inmovilizadas unas 23.000 toneladas de acero desde el pasado 20 de enero. La compañía, especializada en transporte ferroviario de productos siderometalúrgicos para la industria de la automoción, no puede enviar mercancías hacia Barcelona ni al resto del Estado.

«Es un perjuicio económico, de imagen y de reclamaciones de clientes», lamenta Laura Jamás, responsable de personas y sistemas de gestión de la empresa. Antes del corte, la compañía operaba una media de ocho trenes diarios, con unas 1.000 toneladas por convoy. Ahora, se ve obligada a recurrir al transporte por carretera, una alternativa insuficiente: «Para cargar lo mismo que un tren necesitaríamos 42 camiones».

Actualmente, una veintena de camiones atraviesan cada día el centro de Portbou para aliviar parcialmente el bloqueo, generando molestias a los vecinos y un incremento notable de los costes logísticos.

Soluciones urgentes

El alcalde de Portbou, Gael Rodríguez, ha reclamado a Adif medidas urgentes para desbloquear la situación, entre ellas habilitar el paso nocturno de trenes de mercancías por la estación de Sants. «Portbou es un punto estratégico y esta situación genera desconfianza entre los clientes europeos», advierte el edil.

Desde el Puerto de Barcelona, su presidente, José Alberto Carbonell, confía en que se pueda reanudar parcialmente el tráfico de mercancías por el túnel de Rubí en los próximos días, aunque admite que el impacto reputacional ya es significativo. Actualmente, la infraestructura solo puede dar salida a un 25 % de su capacidad habitual por el corredor sur, mientras que el tráfico hacia Francia está completamente bloqueado.

El Govern también ha iniciado una ronda de contactos con los sectores químico y logístico, los más afectados por la interrupción. El consejero de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper, ha reconocido que la afectación es «importante», aunque ha evitado dar plazos y ha recordado que corresponde a Adif certificar cuándo se podrá reabrir el paso.

Mientras tanto, miles de toneladas de mercancías siguen detenidas, el transporte por carretera se intensifica y el corredor ferroviario mediterráneo evidencia su fragilidad ante una sola incidencia crítica.