Trenes de cercanías parados en la estación de Sants cuando el gestor Adif y la compañía Renfe han suspendido el tráfico de los trenes de Rodalies y regionales a instancias del Gobierno de CataluñaEFE

Los catalanes ya suspendían la red de Rodalies antes del caos ferroviario

El CEO revela que Cercanías es el único transporte público suspenso y que la mayoría de ciudadanos señala al Govern como responsable de mejorar el servicio

El servicio de Rodalies de Renfe vuelve a ser, con diferencia, el gran suspenso dels catalanes. La última encuesta «Valoració del Govern i de les polítiques públiques 2025» del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) otorga a la red de Cercanías una nota media de 4,2 sobre 10, tres décimas menos que el año anterior y muy por debajo del aprobado que había alcanzado en ejercicios previos. El trabajo de campo se realizó entre octubre y diciembre de 2025, es decir, antes del accidente de Gelida y del colapso ferroviario de las últimas semanas, lo que evidencia que el desgaste de la red ya era profundo antes de la crisis más reciente.

Rodalies, el peor servicio de todos los analizados

Según los datos del CEO, Rodalies no solo es el único transporte público que suspende, sino que registra la peor valoración de todos los servicios considerados en la encuesta. Mientras los autobuses urbanos, los interurbanos, el metro o los Ferrocarrils de la Generalitat obtienen notas claramente por encima del 6, el Cercanías operado por Renfe se queda anclado en el 4 largo, con especial dureza entre los usuarios que lo utilizan para ir al trabajo o a estudiar, que le otorgan apenas un 3,3 de media.

La caída de la valoración es continuada: en los barómetros anteriores el servicio había llegado al 5,2, para retroceder después primero al 4,5 y ahora al 4,2. En términos políticos, supone la confirmación de Rodalies como uno de los principales focos de malestar ciudadano en Cataluña, en un contexto en el que el ferrocarril de proximidad acumula años de incidencias, retrasos y averías, y en el que se han producido jornadas enteras de suspensiones totales del servicio.

La mayoría señala a la Generalitat, no solo a Madrid

Uno de los datos políticamente más significativos del estudio es a quién responsabilizan los ciudadanos de mejorar el servicio. El 55% de los encuestados considera que la Generalitat es el principal actor que debe asumir la mejora de Rodalies, frente a un 41% que apunta al Gobierno central. Estas proporciones se mantienen en la mayoría de electorados, con matices: sólo entre los simpatizantes de Junts y la CUP aumenta el peso de quienes señalan a Madrid por delante del Govern autonómico.

Este resultado llega después de años en los que el debate público se ha centrado en el traspaso de competencias y en la pugna política entre administraciones, mientras los usuarios siguen sufriendo interrupciones, sobreocupación y falta de fiabilidad en una red que debería garantizar el derecho básico a la movilidad. El mensaje que transmite la encuesta es claro: la ciudadanía exige respuestas y soluciones, no solo intercambio de culpas.

El Govern aprueba, pero el transporte y la seguridad siguen en entredicho

En paralelo al suspenso de Rodalies, el mismo barómetro certifica que el Govern catalán logra por primera vez el aprobado en la valoración global de su gestión, con una nota media de 5,1 y un 64% de encuestados que la aprueban. Sin embargo, cuando se desglosa por ámbitos, el Ejecutivo suspende en materias especialmente sensibles para el día a día de las familias: seguridad ciudadana (4,3) y lucha contra la pobreza y la exclusión (4,4), y apenas roza el aprobado en economía.

En el bloque de «transportes públicos e infraestructuras», el Govern obtiene una nota de 5,0, gracias principalmente a la buena valoración del metro, los autobuses y los Ferrocarrils de la Generalitat, que compensan el suspenso de Rodalies. El contraste entre unos servicios que funcionan razonablemente bien y una red de Cercanías que se hunde año tras año refuerza la idea de un problema estructural que ni el Estado ni la Generalitat han sido capaces de corregir.

La encuesta del CEO confirma, además, que los catalanes otorgan una importancia muy alta a los servicios públicos en su vida cotidiana (nota media de 7,9 sobre 10) y que la mayoría prefiere destinar la mayor parte de un hipotético aumento de ingresos públicos a mejorar sanidad, educación y transporte, antes que a bajar impuestos de forma generalizada. Sin embargo, un 55% afirma que paga más de lo que recibe en forma de servicios, frente a solo un 14% que cree que sale beneficiado.

En este contexto, cada incidencia en Rodalies, cada jornada de caos en la red y cada avería no resuelta se convierten en un símbolo del deterioro de los servicios esenciales y de la distancia entre el esfuerzo fiscal de los ciudadanos y la calidad real de las prestaciones que reciben. Una brecha que, según los datos del propio CEO, se agranda año tras año en el caso del tren de Cercanías.