Boceto de la fachada sur de la iglesia, dibujado por Antonio Gaudí en 1910Consorci de la Colònia Güell

100 años después de su muerte, estos son los únicos que conservan el apellido de Antonio Gaudí

Solo 33 españoles llevan su apellido y ninguno desciende directamente del genio

El centenario de la muerte del arquitecto coincide con la práctica desaparición de su linaje: la mayoría de los «Gaudí» se concentran en Tarragona y Sevilla y proceden de ramas colaterales.

En pleno Año Gaudí, cuando se cumple un siglo del fallecimiento del arquitecto de la Sagrada Familia, apenas 33 personas en toda España conservan hoy el apellido Gaudí, un nombre ilustre que se extingue silenciosamente.

Repartidos sobre todo entre Cataluña y Andalucía, ninguno de ellos es descendiente directo del arquitecto, que nunca tuvo hijos, sino herederos lejanos de las ramas familiares surgidas en Riudoms y Reus desde el siglo XVII. La paradoja es evidente: mientras la obra del genio catalán se proyecta al mundo como símbolo de Barcelona y de España, su estirpe biológica se diluye por la baja natalidad y la ruptura de las tradiciones familiares.

Un apellido ilustre al borde de la desaparición

Gaudí se ha convertido en el apellido simbólico de 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí i Cornet, referente universal del modernismo catalán. Sin embargo, los datos oficiales revelan que hoy solo 33 personas en toda España lo llevan, ya sea como primer o segundo apellido, según estadísticas del Instituto Nacional de Estadística.

De esas 33 personas, 23 tienen Gaudí como segundo apellido y solo 10 lo conservan como primero, lo que refuerza la sensación de que el linaje se encamina hacia una lenta desaparición. Los demógrafos advierten de que la combinación entre baja natalidad y cambios culturales en la transmisión de los apellidos acelera el declive de apellidos minoritarios, por muy emblemáticos que sean.

Tarragona y Sevilla, los últimos bastiones del apellido

Cataluña sigue siendo el principal refugio del apellido del arquitecto, pero en cifras muy reducidas. El Institut d’Estadística de Catalunya registra únicamente 22 personas apellidadas Gaudí en toda la comunidad, 12 como primer apellido y 10 como segundo. Se trata de un número simbólico si se compara con la notoriedad internacional del nombre ligado a la Sagrada Familia, la Casa Batlló o La Pedrera.

La concentración territorial también llama la atención. La mayoría de los «Gaudí» se sitúan en la provincia de Tarragona, especialmente en el entorno de Reus y el Baix Camp, cuna histórica de la familia, donde aún se conserva el apellido como primero en algunos casos; mientras que Barcelona pasa a un discreto segundo plano. La gran sorpresa es Sevilla, que se convierte en la provincia española con más personas apellidadas Gaudí después de Tarragona, con hasta seis vecinos que portan el apellido.

Sin descendencia directa del arquitecto

A pesar de la presencia residual del apellido, ninguna de estas personas puede presentarse como descendiente directo de Antoni Gaudí, subrayan los estudios genealógicos. El arquitecto nunca llegó a formar una familia propia ni tuvo hijos, por lo que la continuidad del apellido procede de ramas colaterales vinculadas a sus hermanos Rosa, Maria y Francesc.

La propia Fundación y los portales especializados en la figura de Gaudí recuerdan que el linaje documentado arranca en el siglo XVII con Joan Gaudí, establecido en Riudoms hacia 1631, y encadena siete generaciones hasta llegar al arquitecto, que cierra la línea directa en 1926. Desde entonces, el apellido ha sobrevivido sobre todo gracias a esos familiares colaterales que, con el paso del tiempo, se han dispersado por Cataluña y el resto de España.

Un linaje ligado al campo y al oficio artesano

La historia de los Gaudí está unida a la Cataluña rural y al trabajo manual, muy lejos del aura casi mitificada que hoy rodea al arquitecto. Las investigaciones del Portal Gaudí y de entidades vinculadas al estudio de su biografía detallan que el primer Gaudí conocido en Catalunya, Joan Gaudí, procedía de la región francesa de Auvernia y que su familia se dedicó durante generaciones a oficios como la agricultura y la calderería en Riudoms y Reus.

Francesc Gaudí i Serra y su esposa Antònia Cornet, abuelos paternos del arquitecto, continuaron esa tradición artesanal, y de ese entorno sencillo surgió Antoni Gaudí i Cornet, cuyo talento acabaría transformando el skyline de Barcelona y la proyección cultural de España en el mundo. Ese contraste entre la modestia de sus orígenes familiares y la grandeza de su legado artístico se hace hoy más visible cuando se constata que apenas queda rastro del apellido en los registros civiles.