Numerosos vecinos y turistas asisten al primer día de celebración de la fiesta mayor del barrio de Gràcia, a 15 de agosto de 2023
Barcelona eleva hasta 3.000 euros las multas por orinar, hacer botellón o ruido en la calle
El nuevo texto salió adelante con los votos del PSC –en el gobierno municipal–, Junts y ERC, la abstención del PP y la oposición de Barcelona en Comú y Vox
Ser incívico en Barcelona ya no sale barato. Desde este domingo ha entrado en vigor una nueva Ordenanza de Convivencia en el Espacio Público que endurece de forma notable el régimen sancionador vigente desde hace dos décadas y eleva algunas multas hasta los 3.000 euros. El objetivo del Ayuntamiento es frenar conductas recurrentes como orinar en la calle, el botellón, los grafitis o el incumplimiento de las normas básicas de higiene con los animales de compañía.
El nuevo texto, aprobado en el último pleno municipal de 2025, salió adelante con los votos del PSC –en el gobierno municipal–, Junts y ERC, la abstención del PP y la oposición de Barcelona en Comú y Vox. Tras su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia de Barcelona hace un mes, la norma comienza ahora a aplicarse de forma efectiva.
Uno de los cambios más relevantes es el refuerzo de los mecanismos para garantizar el cobro de las sanciones, pues la nueva regulación permite exigir el pago inmediato a los infractores que no residan en la ciudad, un perfil que hasta ahora, según el consistorio, acumulaba multas sin llegar a abonarlas, lo que generaba una sensación de impunidad.
En el ámbito del consumo de alcohol, la ordenanza endurece las sanciones y amplía los supuestos sancionables. Beber en la vía pública en presencia de menores o en zonas con restricciones nocturnas podrá acarrear multas de hasta 1.500 euros. Además, se prohíben expresamente las denominadas «rutas etílicas», con sanciones que pueden alcanzar los 3.000 euros, una de las cuantías más elevadas del nuevo texto.
El ruido es otro de los focos de atención. En las áreas declaradas acústicamente tensionadas, las conductas que superen los límites permitidos podrán ser castigadas con multas de hasta 1.500 euros, en un intento de proteger el descanso vecinal en barrios especialmente afectados por la actividad nocturna.
La práctica de orinar en la calle, una de las infracciones más habituales, también se penaliza con mayor dureza. La multa base pasa de 300 a 750 euros, y puede duplicarse hasta los 1.500 si se produce en zonas de ocio nocturno, calles estrechas, en presencia de menores o en lugares donde existan aseos públicos cercanos.
En cuanto a los grafitis, la ordenanza mantiene sanciones de hasta 600 euros por pintar en espacios no autorizados, pero introduce una novedad clave, y es que el autor deberá asumir íntegramente los costes de limpieza y reparación de los daños causados, lo que eleva de facto el impacto económico de la infracción.
El texto incorpora además nuevas conductas sancionables. Entre ellas, no diluir con agua las micciones de los animales de compañía, una obligación que ya figuraba en campañas informativas pero que ahora se traduce en multas de hasta 300 euros.
La normativa también amplía la protección frente a comportamientos que vulneran la dignidad y la libertad sexual en el espacio público, con sanciones que oscilan entre los 750 y los 1.500 euros. Asimismo, introduce explícitamente el concepto de aporofobia –el rechazo o discriminación hacia las personas pobres– como eje sancionable dentro de las conductas discriminatorias.
Junto al endurecimiento del régimen sancionador, la ordenanza incorpora medidas de carácter social y preventivo. Entre ellas, la posibilidad de ofrecer alternativas a las multas económicas para personas en situación de vulnerabilidad y el compromiso de ampliar la instalación de lavabos públicos, una de las principales demandas vecinales para reducir determinadas infracciones.