El presidente de Junts, Carles Puigdemont, desde PerpiñánEuropa Press

Puigdemont ya está preparando un ‘tour’ por Cataluña para celebrar su regreso a España

El líder de Junts diseña una gira por distintos territorios catalanes si la Justicia europea y el Constitucional despejan definitivamente su situación tras más de ocho años fuera de España

Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat y actual líder de Junts, ultima un plan de retorno a Cataluña con horizonte en la primavera de 2026, condicionado a las resoluciones pendientes sobre la ley de amnistía en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) y el Tribunal Constitucional español. Su entorno trabaja ya en un recorrido político por distintas comarcas catalanas si se confirma que puede volver sin riesgo de detención, después de más de ocho años de estancia en Bélgica. Según explica Nació Digital, que cita fuentes conocedoras de la estrategia del expresidente, el diseño de este regreso se analiza con discreción mientras se aguarda la respuesta de la justicia europea.

El calendario del retorno de Puigdemont está atado a dos decisiones clave: la sentencia del TJUE sobre la ley de amnistía y el pronunciamiento del Tribunal Constitucional sobre el recurso del expresidente contra la negativa del Tribunal Supremo a aplicarle esa norma. El fallo europeo se espera para los primeros meses de 2026, mientras que el Constitucional prevé resolver en la primera mitad del año, lo que podría abrir la puerta a la aplicación efectiva de la amnistía a los líderes del procés, entre ellos Puigdemont.

Según detalla Nació Digital, las fuentes consultadas asumen que, si el TJUE avala la amnistía y cierra el margen de maniobra a los tribunales españoles, el retorno del líder de Junts podría acelerarse y orientarse hacia un viaje de carácter político por Cataluña, más allá de un simple acto simbólico. Al mismo tiempo, en el entorno del prófugo persiste la cautela ante eventuales movimientos del Tribunal Supremo, que ya ha mostrado reticencias a aplicar la ley en su caso y podría tratar de mantenerlo en una situación de bloqueo jurídico.

Ocho años de ausencia y un retorno con carga política

Puigdemont abandonó España en 2017 tras el referéndum ilegal del 1 de octubre y la declaración unilateral de independencia aprobada en el Parlament, instalándose en Bélgica para evitar su detención por parte de la justicia española. Desde entonces ha combinado la actividad política en el ámbito europeo, incluida una legislatura como eurodiputado, con un prolongado pulso judicial entre España y distintos tribunales de la Unión Europea.

El eventual regreso en 2026 se produciría en un contexto político distinto al de su marcha, con la amnistía aprobada por las Cortes españolas y con un mapa catalán en el que el PSC de Salvador Illa aspira a consolidar su hegemonía institucional, mientras el independentismo intenta reordenarse. Según Nació Digital, las fuentes próximas al líder de Junts consideran que un retorno con plenas garantías serviría para reactivar su perfil en la política catalana y poner a prueba la capacidad de movilización del independentismo tras años de desgaste.

Una ruta por Cataluña en fase de diseño

Si se allana el camino judicial, el plan que se baraja no pasa solo por una llegada puntual a Barcelona, sino por una ruta más amplia por el territorio catalán, con actos en diferentes localidades para reforzar la presencia de Puigdemont sobre el terreno. Las fuentes consultadas por el medio catalán subrayan que la idea es combinar gestos simbólicos —como la visita a lugares significativos del procés— con eventos de carácter más orgánico, orientados a la militancia y a los cuadros locales de Junts.

Este diseño tiene en cuenta también la previsión de una fuerte presencia policial y judicial en el momento del retorno, así como el posible papel de las entidades independentistas en la calle, que en anteriores ocasiones han intentado convertir cada movimiento de Puigdemont en una movilización de masas. En paralelo, el Gobierno central y las instituciones del Estado siguen pendientes de las resoluciones europeas que marcarán el alcance real de la amnistía y su encaje en el ordenamiento jurídico, clave para determinar si el expresidente puede regresar sin ser detenido.

Aunque la ley de amnistía fue presentada por el Gobierno como un instrumento para cerrar la etapa del procés, varios frentes judiciales siguen abiertos, especialmente en lo que afecta a Puigdemont y a otros dirigentes investigados por malversación y otros delitos conexos. El Tribunal Supremo ya ha emitido resoluciones mostrando su resistencia a aplicar automáticamente la amnistía al expresidente, lo que ha motivado recursos y consultas que ahora deben resolver tanto el Constitucional como el TJUE.