Salvador Illa, hace unos días
Cataluña
Rodalies, huelga de médicos y profesores o Presupuestos en el aire: los 'deberes' de Illa tras un mes de baja
La política tiene algo de cronómetro cruel: no se detiene aunque el protagonista se ausente. Y eso es exactamente lo que le ha pasado al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, al regresar, este lunes, a la actividad tras un mes de baja médica. En su mesa no habrá expedientes acumulados, sino conflictos abiertos. Y todos urgentes.
El retorno de Illa coincide con un clima político y social complicado, en el que se combinan un frente ferroviario enquistado, protestas educativas en la calle, huelgas sanitarias inminentes, críticas por la gestión del temporal de viento y unos presupuestos que siguen sin mayoría garantizada. No es solo una agenda complicada: es un examen de liderazgo.
Rodalies, el símbolo del desgaste
Si hay un asunto que condensa el malestar ciudadano, es el funcionamiento de Rodalies, que ha estallado con toda su crudeza tras el accidente de un tren en Gelida, y que tuvo como resultado la muerte de un maquinista en prácticas.
Desde entonces, se ha sucedido el caos, con días sin servicio ferroviario, con informaciones y órdenes contradictorias, con retrasos recurrentes, incidencias técnicas, suspensiones puntuales del servicio y limitaciones de velocidad. Todo ello ha convertido la red en un problema estructural y en un argumento político permanente.
El resultado es un desgaste sostenido para el ejecutivo catalán, que aunque no gestiona directamente toda la red, sí recibe el impacto político de cada incidencia al intentar no hacer daño al gobierno de Pedro Sánchez por esta cuestión. Pero Rodalies se ha convertido en algo más que un servicio público: es un termómetro del descontento social.
La calle se mueve
Mientras el sistema ferroviario sigue generando titulares, el malestar social ha tomado forma visible. Las protestas de docentes han sido especialmente contundentes: manifestaciones multitudinarias y cortes de carreteras estratégicas han mostrado la capacidad de movilización del sector y han evidenciado que el conflicto educativo está lejos de resolverse. Los sindicatos ya han anunciado más jornadas de huelga.
En paralelo, el frente sanitario también se activa. Colectivos médicos han convocado paros para los días 16 y 20 de febrero, lo que amenaza con trasladar la presión a otro de los pilares sensibles de la gestión pública: la sanidad.
Para cualquier gobierno, protestas simultáneas en educación y salud son una señal de alerta. Para uno que acaba de recuperar a su presidente tras una baja, el mensaje es todavía más nítido: no hay margen de transición.
El viento y la polémica
Como si faltaran ingredientes, el reciente episodio de fuertes vientos añadió un nuevo foco de debate político. El ejecutivo catalán optó por medidas preventivas contundentes, como la suspensión de actividades educativas y sanitarias no urgentes, restricciones de movilidad, defendiendo que se trataba de un temporal excepcional.
La oposición, en cambio, ha criticado que la reacción fue exagerada. La discusión no es meteorológica, sino política: gira en torno a la proporcionalidad de las decisiones y a la credibilidad de la gestión.
Presupuestos: la partida decisiva
Sobre todo ello planea el gran dosier de la legislatura: los presupuestos. Sin cuentas aprobadas, cualquier gobierno queda limitado; sin apoyos parlamentarios claros, además, queda expuesto. El Ejecutivo catalán sigue negociando, consciente de que cada conflicto sectorial reduce su margen de maniobra y fortalece la posición de sus interlocutores.
La imagen del regreso de Illa no es la de un dirigente que retoma el pulso tras un paréntesis, sino la de un presidente que vuelve directamente a un tablero en plena partida. En política, el tiempo no se congela: se acumula. Y durante su ausencia se han acumulado problemas. Y de toda esta situación, intentará dar explicaciones en una entrevista que correrá a cargo del periodista Jordi Basté en La2Cat, que no en TV3.
Y este es otro debate: la ausencia completa de Salvador Illa que, desde que abandonó el hospital y regresó a su domicilio, solo se ha pronunciado, vía redes sociales, para dar las gracias al personal sanitario que lo está atendiendo; para dar su apoyo a la consejera de Educación, Esther Niubó, que también se ha sometido a una intervención quirúrgica; y para anunciar su regreso este lunes. Pero silencio sobre Rodalies, sobre profesores, sobre agricultores o médicos.