Multitud de visitantes frente al famoso Mercado de la Boquería en Barcelona
Cataluña
El sector turístico carga contra la subida de la tasa en Barcelona: «Nos resta competitividad»
A partir del 1 de abril se duplicará este impuesto en Barcelona, mientras que en el resto de Cataluña se aumentará de forma progresiva
La aprobación definitiva del incremento de la tasa turística en Cataluña, con especial impacto en Barcelona, ha desatado una reacción casi unánime del sector hotelero y de los alojamientos turísticos. La reforma, impulsada por el Govern y avalada en el Parlament con los votos de PSC, ERC y Comunes, duplicará en la capital la mayor parte de las cuotas a partir del 1 de abril y permitirá elevar la recaudación anual hasta los 200 millones de euros.
En Barcelona, el tramo autonómico del impuesto se duplicará en la mayoría de categorías. En los hoteles de cinco estrellas pasará de 3,5 a 7 euros por noche, a lo que se suma el recargo municipal, actualmente en cuatro euros, pero con margen legal para incrementarse hasta ocho. En el escenario máximo, un cliente de un establecimiento de lujo podría abonar hasta 15 euros por noche solo en concepto de tasa. También se encarecen de forma significativa los hoteles de cuatro estrellas, los apartamentos turísticos y los cruceros.
«Una carga excesiva»
El presidente del Gremio de Hoteles de Barcelona, Jordi Clos, ha mostrado su «gran preocupación» por el efecto que la medida pueda tener sobre la actividad. En este sentido, advierte de que el incremento supone un sobrecoste relevante para el visitante y reclama un seguimiento detallado de su impacto, especialmente en segmentos estratégicos como el turismo de congresos y negocios (MICE), considerado clave por su mayor gasto medio y su contribución a la desestacionalización.
Los hoteleros subrayan que Barcelona compite con otras grandes capitales europeas y recuerdan que ciudades como Madrid no aplican ningún gravamen de este tipo. A su juicio, la subida puede situar a la capital catalana en desventaja comparativa, justo en un contexto en el que el sector busca priorizar la calidad del visitante por encima del volumen.
Los datos de 2025 muestran un escenario de estabilidad: la ocupación media hotelera en Barcelona cerró en el 80,1 %, ligeramente por debajo del año anterior, mientras que el precio medio por habitación superó los 190 euros. El sector interpreta estas cifras como un equilibrio frágil que podría alterarse si el encarecimiento fiscal influye en la toma de decisiones de determinados perfiles de cliente.
Rechazo en las cuatro provincias
Las críticas no se limitan a la capital. Patronales y asociaciones de hostelería de Tarragona, Lérida y Gerona han cuestionado la medida por considerarla precipitada y con un marcado afán recaudatorio. Algunas voces hablan abiertamente de «error estratégico» en un momento en que la competencia internacional es intensa y el turismo sigue siendo uno de los principales motores económicos de Cataluña.
Desde la Federación de Hostelería y Turismo de las comarcas de Gerona se ha trasladado formalmente el desacuerdo a la Generalitat, mientras que la Asociación Turística de Apartamentos (ATA) de Gerona alerta de que el incremento puede penalizar especialmente al alojamiento reglado frente a otras fórmulas no reguladas.
En el resto del territorio catalán, la subida será progresiva: un aumento del 50 % en 2026 y la duplicación completa en 2027. Además, la nueva normativa abre la puerta a que otros municipios apliquen recargos propios de hasta cuatro euros, lo que añade incertidumbre sobre el precio final que deberá asumir el visitante según el destino.
Debate sobre el modelo
El Govern defiende que los recursos adicionales tendrán carácter finalista: un 25 % se destinará a políticas de vivienda y el 75 % nutrirá un fondo para la promoción y mejora del turismo, incluyendo programas de desestacionalización. Sin embargo, el sector insiste en que el debate no es solo presupuestario, sino de modelo y competitividad.
Los empresarios reclaman mayor diálogo previo y cuestionan que el incremento fiscal sea la herramienta adecuada para gestionar la presión turística. En su diagnóstico, la medida puede erosionar la imagen de Barcelona como destino competitivo para congresos internacionales y grandes eventos, un segmento que aporta estancias más largas y mayor gasto por visitante.
Con la entrada en vigor prevista para el 1 de abril, el sector hotelero encara la temporada alta con la incógnita de cómo reaccionará el mercado ante un encarecimiento que, en algunos casos, duplicará la factura fiscal por noche. La Generalitat prevé duplicar la recaudación; los empresarios temen que el coste lo asuma la competitividad del destino.