Comedor escolar
El comedor escolar en Cataluña se ha encarecido un 26% en los últimos seis años
El encarecimiento, publicado en el DOGC, será del 3,85% para el alumnado fijo y encadena cuatro cursos consecutivos al alza, en un contexto de mayor presión económica sobre las familias
El precio del servicio de comedor escolar en los centros públicos de Cataluña volverá a subir el próximo curso y se situará en 7,83 euros diarios para el alumnado usuario fijo, frente a los 7,54 actuales, lo que supone un incremento del 3,85%, según la resolución publicada en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (DOGC). La actualización afecta a los comedores gestionados en el marco del Departament d’Educació y llega en un momento en el que crece el número de hogares con dificultades para llegar a fin de mes, especialmente aquellos con hijos en edad escolar.
Nuevas tarifas y diferencia entre usuarios fijos y esporádicos
De acuerdo con la normativa publicada, los 7,83 euros diarios se aplicarán a los alumnos que utilizan el comedor de forma habitual, en un servicio con una duración de dos horas y media. Para los comensales esporádicos, el precio podrá incrementarse hasta un 10% sobre el coste real del servicio, con un máximo de 8,61 euros por día.
En los centros donde el tiempo de comedor se limita a dos horas, la tarifa para el alumnado fijo será de 7,41 euros diarios, mientras que para los usuarios esporádicos el importe podrá alcanzar los 8,15 euros. Se trata del cuarto año consecutivo en que el precio máximo autorizado para el comedor escolar aumenta en Cataluña, consolidando una tendencia al alza en un servicio considerado esencial para miles de familias.
Las Associacions Federades de Famílies d'Alumnes de Catalunya (aFFaC) han expresado su rechazo a este nuevo incremento, que califican de «escalada desmesurada» del coste del comedor escolar. La entidad subraya que la subida llega en un contexto de encarecimiento general de la vida y de aumento de las familias que no consiguen cubrir todos sus gastos básicos cada mes.
Según la aFFaC, el incremento sostenido del precio convierte el comedor escolar en un servicio «menos accesible» precisamente para quienes más lo necesitan, es decir, los hogares con menos recursos que dependen de la escuela no solo para la formación académica de sus hijos, sino también para garantizar una alimentación adecuada. Su directora, Lidón Gasull, recuerda que el comedor escolar «no es un lujo: es salud, educación e igualdad de oportunidades», reivindicando así su dimensión social y educativa más allá del mero servicio de manutención.
La federación de familias reprocha al Departament d’Educació que, pese a la reiteración de las subidas, no haya incorporado un factor corrector en el cálculo del precio máximo del comedor que tenga en cuenta la capacidad económica real de las familias. A su juicio, resulta «inadmisible» seguir incrementando el coste sin mecanismos de compensación que protejan a los alumnos más vulnerables.
Por todo ello, la aFFaC reclama una moratoria inmediata de la subida anunciada y plantea un cambio de modelo hacia un comedor escolar universal e inclusivo para todos los niños, sin excepciones, gestionado de forma directa por la administración. Este sistema, sostienen, permitiría garantizar la calidad del servicio, unas condiciones laborales dignas para los trabajadores y una verdadera igualdad de oportunidades entre el alumnado, independientemente de su renta o del municipio en el que resida.
La entidad también exige que el tiempo de comedor sea reconocido como parte integral del derecho a la educación, y no como un complemento voluntario o secundario. Esta visión enfatiza que el espacio del mediodía cumple funciones pedagógicas, de socialización y de adquisición de hábitos saludables, especialmente relevantes en etapas de escolarización obligatoria.
En este sentido, la aFFaC advierte de que dejar a niños fuera del comedor escolar no es una mera consecuencia económica, sino una «decisión política» cuya responsabilidad sitúa directamente en el Departament d’Educació. El debate sobre el coste del comedor se inserta así en una discusión más amplia sobre el alcance real de la escuela pública como garante de igualdad, cohesión social y apoyo efectivo a las familias, en un contexto de inflación persistente y de creciente preocupación por la conciliación y la protección de la infancia.