Dos jóvenes jugando un teléfono móvil.
Cataluña
El catalán se consolida como la lengua ‘de los profes’: el 75 % de jóvenes usa el español en su ocio
Así lo señala un estudio del Institut d'Estudis Catalans, que también considera que los monitores pueden jugar un papel importante como «referentes lingüísticos»
El uso del catalán entre los jóvenes de Barcelona presenta una clara diferencia según el espacio en el que se desarrolle la interacción. Mientras en el ámbito educativo mantiene una presencia significativa, fuera de las aulas, especialmente en el deporte y en las actividades de ocio, el castellano se impone como lengua predominante en la mayoría de conversaciones entre adolescentes. Y esta es una cuestión que irrita especialmente a los defensores del catalán y de la inmersión lingüística. Por este motivo, las políticas de la Generalitat quieren ir más allá del aula, en cuanto al uso de la lengua se refiere.
Así lo apuntan los primeros resultados del proyecto Joves i Català (Jóvenes y Catalán), impulsado por el Institut d’Estudis Catalans (IEC) con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona. La investigación, presentada esta semana en una jornada dedicada a analizar la situación de la lengua entre la juventud de la capital catalana, se basa en la observación directa de once equipamientos deportivos y de ocio. En esta fase han participado más de 700 jóvenes y un centenar largo de monitores, entrenadores y responsables de actividades.
Los datos muestran que cerca de tres cuartas partes de las conversaciones entre jóvenes en estos entornos se producen en castellano. El catalán aparece de forma más visible cuando intervienen adultos responsables de la actividad, como monitores o entrenadores. Cuando estos se dirigen al grupo en catalán, el uso de la lengua aumenta entre los participantes, aunque sigue siendo minoritario en comparación con el castellano.
Los investigadores describen este fenómeno como una «asimetría lingüística». Los adultos tienden a mantener el catalán con mayor frecuencia, mientras que entre iguales el castellano actúa como idioma de referencia. Esta dinámica refleja, según los responsables del estudio, un cambio en la percepción social de ambas lenguas entre la juventud barcelonesa: para muchos adolescentes, el castellano funciona como la lengua espontánea de relación, mientras que el catalán se asocia más a contextos formales o institucionales.
Vicent Climent, coordinador del proyecto, señala que el cambio se produce de forma especialmente visible cuando los alumnos abandonan el entorno escolar. «Al salir de clase entran en un contexto diferente, donde las normas lingüísticas se transforman», explica. En estos espacios de socialización, hablar castellano pasa desapercibido dentro del grupo, mientras que hacerlo en catalán puede percibirse como una opción menos habitual.
En este escenario, el estudio subraya el papel que pueden desempeñar los monitores y entrenadores. Para el IEC, estos profesionales funcionan como auténticos referentes lingüísticos dentro de los espacios de ocio juvenil. Allí donde el adulto mantiene el catalán con naturalidad, el grupo tiende a adaptarse en mayor medida, lo que demuestra la capacidad de influencia de estas figuras.
Sin embargo, el análisis también detecta la ausencia de directrices lingüísticas claras en muchos equipamientos deportivos o centros de ocio. En la práctica, la lengua utilizada depende a menudo de la decisión individual de cada monitor. Esta falta de pautas favorece que, por pura inercia social, el castellano acabe consolidándose como la opción dominante, señalan.
Los expertos coinciden en que revertir esta tendencia requiere actuaciones coordinadas y sostenidas en el tiempo. El propio estudio señala que los cambios de hábito son más fáciles de introducir al inicio de curso, cuando todavía no se han consolidado las dinámicas del grupo. Una vez establecidas, estas prácticas lingüísticas tienden a mantenerse.
Las propuestas para reforzar el uso de la lengua pasan por actuar en distintos niveles: desde las administraciones públicas hasta los propios monitores y entidades deportivas. En paralelo, diferentes organizaciones trabajan para ampliar la presencia del catalán en ámbitos emergentes como los videojuegos o los e-sports, con el objetivo de evitar que la lengua se perciba como ajena al ocio juvenil.
Más recursos para el catalán
En este contexto, el Departamento de Política Lingüística prevé aumentar de forma significativa sus recursos en los próximos años. Según lo expuesto por el consejero Francesc Xavier Vila, el presupuesto del departamento alcanzará 85 millones de euros en 2026, lo que supone 26 millones más que en 2023, es decir, un incremento del 43 %. El refuerzo presupuestario permitirá ampliar la oferta de cursos de catalán, reforzar las políticas de normalización lingüística y aumentar las subvenciones destinadas a impulsar el uso del idioma en ámbitos como el audiovisual, el comercio, el mundo empresarial o el entorno digital.
Una parte relevante de estos recursos se destinará al Consorcio para la Normalización Lingüística, encargado de organizar la mayor parte de la formación para adultos, con el objetivo de aumentar las plazas disponibles y facilitar el aprendizaje del catalán entre la población recién llegada.
Para los impulsores del estudio, el reto no consiste únicamente en aumentar el conocimiento de la lengua, sino en conseguir que los jóvenes la incorporen de forma natural a su vida cotidiana. El deporte, el ocio y el mundo digital aparecen así como escenarios clave para el futuro del catalán entre las nuevas generaciones.