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El arzobispo Planellas alerta: Cáritas ya no atiende solo a migrantes, sino también a familias de «toda la vida»

El prelado de Tarragona denuncia el impacto de los alquileres y la precariedad en la pobreza local y reivindica una Iglesia cercana a los últimos, al margen de etiquetas ideológicas

El arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, ha advertido en una reciente intervención de que la acción de Cáritas ya no se dirige únicamente a población migrante, sino cada vez más a personas «de aquí, de toda la vida», golpeadas por la subida de los alquileres y la pérdida de poder adquisitivo. En declaraciones recogidas por Catalunya Religió, el prelado subraya que la Iglesia debe mantenerse al lado de los más vulnerables y rehúye que se la encasille como «de derechas o de izquierdas», reivindicando su misión social y evangélica por encima de las siglas políticas.

Cáritas, desbordada por la pobreza de proximidad

Planellas ha explicado que, en la archidiócesis de Tarragona, los equipos de Cáritas constatan un cambio significativo en el perfil de las personas atendidas. Si antes la mayoría de casos estaban ligados a la inmigración reciente, ahora crece el número de familias autóctonas que no pueden hacer frente al alquiler ni a los gastos básicos, a pesar de tener en muchos casos algún ingreso.

El arzobispo señala el encarecimiento de la vivienda como uno de los factores que más está alimentando esta nueva pobreza, especialmente en barrios populares y en municipios donde los precios se han disparado. Ante esta realidad, insiste en la importancia de mantener y reforzar la red de voluntariado y de recursos de Cáritas, para que ninguna persona quede fuera del acompañamiento material y espiritual que ofrece la Iglesia.

Una Iglesia al margen de las etiquetas partidistas

En la entrevista difundida por Catalunya Religió, Planellas defiende que la Iglesia no puede identificarse con un bloque ideológico concreto, sino que debe situarse siempre del lado de los más frágiles. «No somos ni de derechas ni de izquierdas», viene a señalar, recordando que la misión eclesial pasa por servir a las personas concretas y no por alinearse con proyectos partidistas.

El arzobispo vincula esta postura con la doctrina social de la Iglesia, que reclama justicia, solidaridad y atención preferente a los pobres como criterio de discernimiento. En este sentido, la situación que vive Cáritas se convierte, a su juicio, en un termómetro del malestar social y en una llamada a toda la comunidad cristiana a implicarse más en la realidad del territorio.