El Rolls Royce que conducía Alexis Mdivani en el fatídico accidente

El Rolls Royce que conducía Alexis Mdivani en el fatídico accidente

El fatídico final del cuñado de Josep Maria Sert entre Mas Juny y Albons

Bárbara se casó con Alexis en 1933 y se divorciaron en 1935. También estuvo casada con el actor Cary Grant y con el diplomático Porfirio Rubirosa Ariza

La pianista y mecenas Misia Godebska se casó en 1920 con el pintor catalán Josep Maria Sert. El matrimonio fue estable hasta que en 1927 apareció una princesa georgiana llamada Roussy Mdivani, considerada una de las figuras más fascinantes y excéntricas de la vanguardia parisina de las décadas de 1920 y 1930. Sert se casó con ella en 1928. Extremadamente rico, con parte de los 150.000 dólares que cobró por unos murales en el Hotel Waldorf Astoria, adquirió en 1930, por 78.000 pesetas, el Mas Juny en Palamós, que regaló a Roussy.

Por esa casa pasaron Coco Chanel, Misia Sert, Salvador Dalí, Gala, Josep Pla, Marlene Dietrich y Jean Cocteau. También pasaron por allí Nina, Serge, David y Alexis Mdivani, hermanos de Roussy. Todos, incluida ella, eran conocidos por su habilidad para seducir y casarse con grandes fortunas. Alexis, por ejemplo, se casó con la norteamericana Bárbara Hutton, considerada una de las mujeres más ricas del mundo al ser heredera de los almacenes Woolworth.

Bárbara se casó con Alexis en 1933 y se divorciaron en 1935. También estuvo casada con el actor Cary Grant y con el diplomático Porfirio Rubirosa Ariza. El matrimonio entre Bárbara y Alexis estuvo marcado por el derroche y la infelicidad. Él gastó grandes sumas de dinero y, tras el divorcio, obtuvo una cantidad considerable. Además, ella le regaló un Rolls-Royce Phantom II Drophead Coupe, con matrícula inglesa ALF 222. Este coche es crucial para la historia que estamos relatando.

Después del divorcio, Alexis se refugió en el Mas Juny. Aparte del despilfarro y la infelicidad, el matrimonio entre Bárbara y Alexis también estuvo marcado por las infidelidades de él. A finales de julio, en el Mas Juny no estaba solo: lo acompañaba la modelo Else Zarske, que en 1932 se había casado con August Thyssen-Bornemisza. Él tenía 57 años y ella 23. A Else se la conocía como Maud de Thyssen. Ella lo aconsejó sobre arte y le hizo comprar Villa Favorita, cerca del lago Lemán. La villa le costó 3,8 millones de francos suizos, que pagó con la venta del cuadro «El payaso» de Watteau.

El 1 de agosto de 1935, mientras Alexis y Maud estaban en la masía, ella recibió una llamada telefónica. Después de hacer varios negocios con Hitler, el barón Thyssen regresaba a París antes de lo previsto, por lo cual ella debía regresar lo antes posible para que no descubriera su infidelidad. Alexis le dijo que no se preocupara por nada, que llegaría a París antes que él. Cogió el Rolls-Royce y pisó el acelerador. La idea era llegar a Flaçà, tomar el tren a Portbou y el expreso a París.

El plan era perfecto, pero las circunstancias quisieron que nada de aquello se cumpliera. El coche se salió de la carretera en una curva en Albons, una vía estrecha para los estándares modernos y con un asfalto que no estaba diseñado para coches de esa potencia. Todo esto, y algún obstáculo inesperado, hicieron que Alexis perdiera el control del vehículo. El coche se salió de la carretera y se estrelló. El impacto fue brutal. Alexis murió al instante, degollado por el cristal delantero. Ella quedó gravemente mutilada.

La prensa de la época publicó que «esta madrugada se le ha practicado la trepanación, quedó desfigurada, la lengua la tiene cortada» (ABC); «Ha perdido por completo un ojo» (La Voz); «Tiene fractura de la base del cráneo» (La Noche); «Aparte de las magulladuras generales, tiene el rostro casi desprendido totalmente del cráneo y, excepto el posible peligro de complicación de meningitis, es fácil que se salve», apuntaba más optimista el Diari de Girona. Maud fue rescatada por unos vecinos que llegaron al lugar del accidente.

Su traslado a un hospital cercano fue un calvario. Estuvo en estado crítico durante días, convirtiéndose en el centro de todas las miradas y especulaciones sobre la relación que mantenía con el fallecido. Maud viajaba con un maletín de joyas valorado en 2,8 millones de francos. En su interior había un aderezo de esmeraldas que perteneció a la zarina Alejandra Fiódorovna, siete brazaletes de oro y diamantes, cuatro perlas negras y una especie de amuleto: una sardina seca que Rasputín le había entregado al zar Nicolás II.

Las malas lenguas comentaron que Maud iba semidesnuda y sin bragas. La prensa publicó titulares como «un príncipe con zapatos blancos y una baronesa sin bragas» o «mientras Alexis hacía el amor con Maud, Von Thyssen hacía cañones para Adolf Hitler». El cadáver de Alexis fue reconocido por Salvador Dalí. Llevaron el cadáver al Mas Juny, donde fue velado por Sert y Roussy antes de ser enterrado en el cementerio de Palamós. Posteriormente, lo trasladaron al Cimitière de Saint-Saplorin en Vaud (Suiza), junto a su hermana Roussy.

El barón Thyssen estuvo alojado en el Hotel Peninsular, cercano al hospital, mientras su mujer se recuperaba. También ofreció una recompensa para recuperar el maletín de joyas. A pesar de todo ello, nunca más se supo nada de él. Se dice que varios agricultores de la zona, al cabo de un tiempo, empezaron a ampliar sus propiedades y a prosperar de una manera sospechosa. El inicio de la guerra civil acabó con la investigación.

El barón no pudo superar la humillación y se divorció de ella en 1937 para casarse con Gunhild von Fabrice. Ella nunca recuperó la belleza a pesar de someterse a varias operaciones estéticas. Después llevó una vida alejada de los focos públicos y nada más se supo de ella. Corroída por el dolor, la pena, las drogas y la tuberculosis, Roussy no quiso saber nada más del Mas Juny. Se dedicó a navegar con el yate St. Alesis. Cuando se cansó, se instaló en Lausana, donde falleció el 16 de diciembre de 1938. Cuando Maud salió del hospital, los rumores ya se habían calmado y su noticia pasó a un segundo plano por el accidente del rey Leopoldo III de Bélgica en Lausana, el 29 de agosto de 1935, en el cual falleció la reina Astrid.

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