Barracones en un colegio de CataluñaEuropa Press

Cataluña

Una escuela con hongos en las paredes abre el debate sobre la precarización de los colegios en Cataluña

En esta comunidad, unos 20.000 alumnos siguen estudiando en barracones

Paredes con manchas negras, olor persistente a humedad y techos que filtran agua cada vez que llueve. En la escuela La Sínia, en Vic, cerca de 400 alumnos conviven a diario con un deterioro que ya no se puede considerar puntual. La situación se arrastra desde hace años, pero el último periodo de lluvias ha agravado el problema hasta hacerlo visible, y difícilmente justificable, en pleno calendario escolar.

La directora del centro, Mireia Escobar, lo resume con resignación: llevan tiempo esperando soluciones que no terminan de llegar. El edificio principal sigue pendiente de una intervención estructural, pese a que en el pasado ya se actuó en la zona de infantil, donde incluso llegaron a aparecer hongos en las paredes. Ahora, el foco está en una cubierta que continúa filtrando agua y extendiendo la humedad por aulas en las que se sigue impartiendo clase con normalidad aparente.

Esa «normalidad» es, precisamente, lo que cuestionan las familias. Desde la asociación de padres, se advierte que el problema no es solo de incomodidad, sino de salud. La presencia de moho y el ambiente cargado afectan especialmente a alumnos con patologías respiratorias. «Hay niños a los que les cuesta respirar en clase», explican, alertando de una situación que consideran impropia de un entorno educativo.

El impacto no se limita al día a día. Durante las jornadas de puertas abiertas, el centro tuvo que explicar a las nuevas familias que las humedades siguen ahí y que, en el mejor de los casos, se resolverán en verano. Sin garantías. La pregunta, en ese contexto, resulta inevitable: qué familias optarán por escolarizar a sus hijos en un edificio con estas condiciones.

El Departamento de Educación ha comprometido una inversión de más de un millón de euros para reparar la cubierta e impermeabilizar el edificio. Las obras se prevén a lo largo de 2026. Sin embargo, para la comunidad educativa, el calendario llega tarde. Reclaman medidas inmediatas que permitan garantizar unas condiciones mínimas mientras se ejecutan las reformas de fondo.

Casi un millar de barracones

El caso de Vic no es aislado. Forma parte de una realidad más amplia en Cataluña, donde el recurso a infraestructuras provisionales sigue siendo habitual. Más de 20.000 alumnos estudian actualmente en barracones, módulos prefabricados concebidos en origen como soluciones temporales, pero que en muchos casos se han cronificado durante años. En algunos municipios, hay centros que llevan más de una década funcionando íntegramente en estas condiciones.

Los datos reflejan una tendencia persistente: aunque el número de módulos ha disminuido ligeramente en los últimos años, todavía hay centenares repartidos por todo el territorio. Hay cerca de un millar repartidos por toda la geografía catalana. Su uso responde al crecimiento de la población escolar, a la falta de nuevos equipamientos y a los retrasos en la ejecución de obras definitivas.

El Govern, presidido por Salvador Illa, ha aprobado recientemente un fondo extraordinario de 100 millones de euros para la mejora de centros educativos. La medida pretende actuar sobre edificios envejecidos y adaptar las instalaciones a las necesidades actuales. Según el propio ejecutivo, muchas escuelas arrastran décadas sin inversiones suficientes.

El plan prevé intervenciones entre 2026 y 2028 y se canalizará a través de los ayuntamientos. El objetivo es renovar cubiertas, instalaciones y equipamientos obsoletos, además de mejorar la eficiencia y la seguridad de los edificios. Sin embargo, la ejecución a medio plazo contrasta con la urgencia que trasladan centros como La Sínia. Y, mientras tanto, recordemos, el Govern no tiene reparo en incrementar los recursos para fomentar el uso del catalán o en abrir nuevas embajadas.