Jóvenes en la última edición de BetelBetel

Cataluña

Jóvenes que buscan sentido: Barcelona acoge Betel 2026, la gran cita de fe y comunidad

El próximo 25 de abril, el teatro de La Salle Bonanova acogerá una nueva edición de Betel 2026, la gran cita de evangelización juvenil impulsada por Església Jove Barcelona

En una ciudad acostumbrada al ruido y la prisa, hay jóvenes que este fin de semana buscan justo lo contrario: parar, preguntarse y encontrar sentido. «Es un evento hecho por jóvenes y para jóvenes», resume Anna Sanjuan, portavoz de Betel. «Es una oportunidad para reunirnos y compartir lo que nos une, que es Cristo».

El próximo 25 de abril, el teatro de La Salle Bonanova acogerá una nueva edición de Betel 2026, la gran cita de evangelización juvenil impulsada por Església Jove Barcelona. No es un congreso al uso ni un festival. Es, como lo describen quienes lo viven, una experiencia. «Si miras fotos de otros años, las caras hablan solas. Hay una alegría que no se puede fingir», apunta Sanjuan.

La sexta edición llega con un lema exigente: «Fins a donar la vida» (hasta dar la vida). Una frase que puede sonar radical, pero que en boca de estos jóvenes apunta más bien a una búsqueda: «¿Qué sentido tiene lo que haces? ¿Qué mueve tu vida?», plantea. «Al final, todos queremos vivir de verdad, no quedarnos en la superficie».

Dentro, el programa combina testimonios, talleres, música y oración. Pero fuera del folleto, lo que se juega es otra cosa. «Lo más importante es que encuentres comunidad. Que veas que hay otros jóvenes como tú, con las mismas inquietudes, con las mismas preguntas», precisa Anna. Y añade: «Que puedas hablar, compartir, ver que tu forma de vivir la fe, aunque sea distinta, también es válida».

No es casual que insista en esa idea. En un contexto donde la fe suele vivirse de forma individual o incluso silenciosa, Betel apuesta por lo colectivo. «Somos una familia», repite. «A veces nos dejamos llevar por lo que vemos fuera y pensamos que estamos solos, pero no. Cuando llegas aquí, lo ves claro».

Entre los nombres más esperados está René ZZ, uno de los rostros más conocidos del ámbito digital católico en español. Su historia, de éxito en redes a conversión personal, encaja con el mensaje de fondo del encuentro: pasar del reconocimiento a la entrega.

Pero no será el único. También participarán voces como José Carlos González-Hurtado o Ángel Custodio, junto a otros testimonios que atraviesan realidades muy distintas: desde la guerra hasta la renuncia voluntaria a una vida cómoda. «Lo bonito de este año —explica Sanjuan— es que todos han encontrado a Dios en momentos muy diferentes: algunos en lo más alto, otros en lo más bajo. Pero lo han encontrado».

Ese contraste no es casual. Forma parte del mensaje que quieren transmitir: que la fe no es uniforme ni lineal, sino una experiencia que puede surgir en cualquier punto de la vida. «Da igual cómo estés, Dios está ahí, te conoce por tu nombre y apellidos y te quiere tal como eres», insiste.

La jornada culminará con un momento de adoración, música en directo y una cena compartida. Pero incluso ese cierre tiene un sentido más profundo: prolongar lo vivido durante el día. Convertir un evento puntual en algo que continúe. «No es solo venir, escuchar e irte. Es empezar algo», concluye Anna.

Porque, según explican desde la organización, Betel no quiere ser solo una cita anual, sino una puerta de entrada. Un inicio. Sanjuan lo observa también en su entorno más cercano. «Sí que hay más jóvenes que se están replanteando cosas», asegura. Pero matiza: «No es una moda. Es que los jóvenes necesitamos preguntarnos por la verdad, por el sentido. Y cuando empiezas a hacerlo en serio, acabas encontrando respuestas».

En ese sentido, Betel funciona como un punto de encuentro para quienes ya están en ese camino… y para quienes apenas empiezan a intuirlo. «Estés como estés, esto te toca», afirma. «Siempre hay algo que te llega».

«Que nadie se vaya igual que ha venido», dice cuando se le pregunta qué espera de esta edición. Luego concreta un poco más: «Que descubra que no está solo. Que vale la pena. Y que dar la vida no es perderla, sino encontrarla».

En medio de una generación marcada por la incertidumbre, la hiperconexión y la búsqueda constante, hay quienes, al menos por un día, deciden parar y mirar hacia dentro. Y en ese silencio compartido, quizá, empezar a responder.