Actividades en un casal de veranoFundación Pere Tarrés

Cataluña

El pulso de los profesores con Illa amenaza con dejar a miles de niños catalanes sin colonias

Más de la mitad de las salidas para el próximo curso están en el aire

El silencio ha sustituido a las reservas. Donde hace apenas unos meses las agendas de las casas de colonias se llenaban con más de un año de antelación, ahora apenas suenan los teléfonos. «Estamos en un silencio absoluto», resumen desde el sector. No es una metáfora: más de la mitad de las salidas escolares previstas para el próximo curso están hoy en el aire.

El origen del problema no está en el ocio, sino en las aulas. Más de 670 escuelas e institutos han decidido suspender colonias y excursiones como medida de presión en el conflicto abierto con la administración educativa. Los docentes denuncian que estas actividades, que implican responsabilidad, horas extra y pernoctaciones, no están suficientemente reconocidas ni compensadas. Y han optado por una medida de impacto directo.

Ese impacto ya se nota fuera de los centros educativos. Las casas de colonias, que trabajan con previsiones largas y dependen en gran medida del calendario escolar, han visto cómo las reservas caían en picado, más de un 50 % en pocas semanas. Según la Asociación Catalana de Empresas de Ocio, Educación y Cultura (ACELLEC), la situación es «grave» y amenaza la viabilidad de muchas instalaciones.

El problema, explican, no es solo económico, aunque las cifras impresionan: unos 150.000 alumnos participan cada año en colonias escolares y el sector mueve alrededor de 15 millones de euros. Detrás hay cerca de 5.000 trabajadores que dependen, directa o indirectamente, de estas actividades. Pero lo que más preocupa es la incertidumbre. Las colonias no se improvisan: requieren meses de planificación, contratación de personal y preparación logística.

«Si no hay reservas, no podemos prepararnos. Y si no nos preparamos, no podremos abrir», resumen fuentes del sector, que dibujan un escenario en cadena: menos colonias durante el curso, dificultades para sostener la actividad en verano y, en última instancia, cierres.

En medio de esta tensión, el sector del ocio educativo se siente atrapado. Comparte buena parte de las reivindicaciones del profesorado, como mejores condiciones, menos carga burocrática, reconocimiento del trabajo, pero rechaza ser utilizado como herramienta de presión. «Somos parte de la solución, no el problema», insisten.

Integrarse en el sistema educativo

Los docentes, por su parte, defienden la medida. Aseguran que no es un rechazo a las colonias, sino a las condiciones en que se realizan. Reclaman mejoras salariales y compensaciones más adecuadas, como el pago por pernoctación, fijado recientemente por el Govern en 50 euros por noche, además de cambios estructurales en el sistema educativo. Consideran que sin una medida de impacto real no habrá negociación efectiva.

El conflicto, sin embargo, trasciende lo laboral. Porque las colonias no son una actividad más en Cataluña. Forman parte de una tradición pedagógica profundamente arraigada: aprender fuera del aula, convivir, descubrir otros entornos, reforzar vínculos. «No podemos concebir un curso escolar sin colonias», repiten desde el sector, que alerta también del impacto que su desaparición tendría en el desarrollo de niños y jóvenes.

Por eso, las asociaciones reclaman una solución de fondo: que las colonias dejen de considerarse un complemento y pasen a integrarse plenamente en el sistema educativo, con un marco estable que garantice su continuidad.

El calendario aprieta. Junio aparece como el primer punto de inflexión para reconducir la situación; septiembre, como la última frontera. Si para entonces no hay acuerdo, el escenario podría volverse irreversible.

Porque ese es, en el fondo, el temor que recorre el sector: que una decisión coyuntural tenga consecuencias permanentes. Que lo que hoy es una medida de presión acabe erosionando un modelo educativo singular. Y que, cuando se quiera volver atrás, algunas puertas y, algunas casas, ya no vuelvan a abrirse.