Imagen exterior de la mezquita de Piera después del incendio
Reabren el caso del incendio en la mezquita de Piera (Barcelona) el pasado agosto
La Justicia reactiva las diligencias sobre el fuego que destruyó el oratorio antes de su apertura al culto, tras el recurso de la comunidad islámica y el apoyo parcial de la Fiscalía
La Audiencia de Barcelona ha revocado el archivo de la causa abierta por el incendio que arrasó una mezquita en Piera (Barcelona) el pasado verano y ha ordenado al juzgado instructor que continúe investigando los hechos. La decisión llega después del recurso presentado por la comunidad islámica afectada, al que se sumó en parte la Fiscalía, al considerar que quedaban líneas de trabajo pendientes para tratar de identificar a los responsables. El fuego se produjo de madrugada y dejó el interior del oratorio completamente inutilizado poco antes de su inauguración oficial, sin causar heridos pero con daños materiales muy relevantes. Ahora, el tribunal exige nuevas diligencias antes de cerrar definitivamente el caso.
El juzgado que asumió inicialmente la investigación había decidido archivar la causa al no disponer de indicios suficientes que apuntaran a un autor concreto. La comunidad islámica, personada como acusación particular, recurrió esa decisión y pidió que se profundizara en las pesquisas antes de dar el caso por perdido. La Audiencia ha dado la razón en este punto a los recurrentes y ordena reabrir las diligencias para evitar un archivo prematuro.
En su resolución, el tribunal señala que la instrucción no agotó todas las posibilidades razonables de investigación. Por ello, insta al juzgado a practicar pruebas adicionales que permitan aclarar si el incendio fue intencionado y, en su caso, quién lo provocó. La reapertura no prejuzga el resultado final, pero mantiene vivo el procedimiento y permite ampliar la información disponible.
El siniestro se produjo de noche en el inmueble destinado a mezquita, cuando el espacio se preparaba para empezar a funcionar como lugar de culto. Las llamas afectaron de lleno al interior del edificio y obligaron a paralizar cualquier actividad prevista. Aunque no hubo víctimas, la comunidad tuvo que asumir las consecuencias de la destrucción del oratorio y plantearse su reconstrucción.
Vecinos y fieles mostraron entonces su preocupación por un ataque contra un centro religioso en un municipio de tamaño medio como Piera. El incendio reabrió el debate sobre la protección de los lugares de culto y la necesidad de que los hechos de esta naturaleza se investiguen con rigor y sin precipitación.
La comunidad islámica titular del oratorio ha insistido desde el primer momento en que se esclarezcan las causas del fuego y se determine si hubo detrás una voluntad de atacar su presencia en el municipio. Por este motivo, decidió recurrir el archivo y solicitar la práctica de nuevas pruebas técnicas y policiales. La Audiencia ha considerado razonable esta petición y ha dado margen para que se complete la instrucción.