Varios alumnos de una clase de 1º Bachillerato del Institut Moisès Broggi de BarcelonaEuropa Press

Una nueva web mostrará en directo el calor extremo en las aulas catalanas: «Las temperaturas superan el límite legal»

Docentes catalanes lanzan la plataforma colaborativa «Aules que cremen» para monitorizar en tiempo real las condiciones térmicas de las escuelas públicas y evidenciar que, en muchos casos, se rebasan los límites fijados por la normativa laboral

Un grupo de docentes de la escuela pública catalana ha impulsado la web «Aules que cremen», una plataforma que permite consultar en tiempo real la temperatura que se registra en decenas de aulas de Cataluña, especialmente durante los meses de calor. La iniciativa nace del «agotamiento» y la «indignación» del profesorado ante episodios reiterados de calor extremo en los centros y quiere hacer visible que, con frecuencia, se superan los umbrales legales de temperatura en los lugares de trabajo.

Según explican sus impulsores, el objetivo es «monitorizar las condiciones térmicas reales de las escuelas públicas de Cataluña» mediante una red de sensores que recogen temperatura y humedad y vuelcan los datos en un mapa accesible a cualquier ciudadano. El sistema muestra indicadores visuales por centro, de modo que se puede comprobar de un vistazo dónde se están alcanzando valores especialmente elevados en las aulas.

Cómo funciona «Aules que cremen»

El proyecto se articula como una red colaborativa: cada centro que desea participar instala una pequeña estación con sensores en las aulas y conecta el dispositivo a la plataforma a través de un software libre y de código abierto desarrollado por los promotores. Estas estaciones permiten registrar de forma continuada la evolución de la temperatura y ofrecen datos verificables, de manera que las familias, docentes y ciudadanos disponen de evidencias objetivas sobre las condiciones en las que trabajan profesores y estudian los alumnos.

Tras una fase piloto, la red cuenta ya con más de 40 centros educativos adheridos y alrededor de un centenar de aulas volcando información en tiempo real. La plataforma se actualiza constantemente y aspira a extenderse a más escuelas e institutos públicos durante las próximas olas de calor, cuando las condiciones pueden volverse especialmente difíciles en edificios antiguos o poco adaptados al clima.

Límite legal y denuncias por exceso de temperatura

El debate sobre el calor en las aulas se enmarca en una normativa laboral que fija límites claros para los espacios de trabajo sedentario, entre los que se incluyen las aulas: el Real Decreto 486/1997 establece que la temperatura debe mantenerse entre 17 y 27 grados. Diversos informes sindicales han denunciado en los últimos años registros que alcanzan o incluso superan los 35 y 38 grados en centros educativos catalanes durante episodios de calor, muy por encima de lo permitido.

Cuando se sobrepasan esos límites, las escuelas deberían estar obligadas a adaptar la actividad e incluso a paralizarla, al tratarse de un problema de prevención de riesgos laborales que afecta tanto al personal como al alumnado. Sindicatos y asociaciones de familias reclaman desde hace tiempo la climatización efectiva de los centros, la instalación de sistemas de sombreado y ventilación adecuados y la revisión del calendario escolar en episodios de ola de calor.

Romper la opacidad de la Administración

Los impulsores de «Aules que cremen» aseguran que uno de sus propósitos centrales es «romper la opacidad de la administración» catalana, ofreciendo datos públicos sobre una realidad que, subrayan, se sufre desde hace años en silencio dentro de las aulas. La plataforma permite visualizar en abierto la situación térmica de los centros, frente a la falta de un plan integral de adecuación ambiental de los edificios educativos denunciada por docentes y sindicatos.

Las organizaciones de profesores han advertido reiteradamente de que el sobrecalentamiento de las aulas no es un simple malestar pasajero, sino un factor de riesgo para la salud que puede afectar de manera particular a los más vulnerables, como los niños pequeños o aquellos con patologías previas. Frente a la respuesta de la Administración, basada en ventilación natural, ventiladores puntuales y recomendaciones genéricas, la plataforma busca aportar transparencia y presión social para que se adopten soluciones estructurales.

Participación de centros y familias

La iniciativa se apoya en la colaboración activa de claustros y asociaciones de familias, que se encargan de instalar las estaciones de medición y de difundir los datos para sensibilizar a la comunidad educativa. Algunos institutos y escuelas ya han anunciado públicamente su adhesión al proyecto, destacando que se trata de una herramienta para documentar con rigor una situación que, hasta ahora, se denunciaba solo mediante testimonios y fotografías.

Los promotores animan a nuevos centros a sumarse, con instrucciones sencillas para montar la estación de medición y conectarla a la plataforma. Con ello, esperan que el mapa de temperaturas se convierta en un referente para el seguimiento de las olas de calor en las escuelas catalanas y en un apoyo a las reclamaciones de mejora de infraestructuras, dentro del marco de la normativa vigente de prevención de riesgos laborales.