Imagen de archivo del presidente de Junts per Catalunya, Carles PuigdemontEuropa Press

Junts se fractura en Barcelona: Puigdemont maniobra para frenar al delfín de Trias y colocar a una diputada afín

Puigdemont impulsa a una dirigente próxima a su círculo más estrecho para disputarle la candidatura a la Alcaldía de Barcelona al sucesor designado por Xavier Trias

Carles Puigdemont ha activado sus resortes internos en Junts per Catalunya para que la persona señalada como heredero político de Xavier Trias no consolide su camino hacia la candidatura a la Alcaldía de Barcelona. El expresidente catalán apuesta por una diputada en el Congreso, alineada con su estrategia y su núcleo de confianza, para disputarle el liderazgo municipal al delfín del exalcalde.

Esta maniobra reabre la pugna en el espacio posconvergente por el control de la primera institución municipal de Cataluña, una plaza clave tanto simbólica como políticamente en el tablero independentista.

Xavier Trias, figura histórica del nacionalismo moderado y exalcalde de Barcelona, había señalado a su sucesor como relevo natural en la carrera municipal, intentando garantizar una transición ordenada en el seno de Junts. Sin embargo, Puigdemont cuestiona ese legado, subordinando el diseño local a la estrategia personal delprófugo Puigdemont de la justicia española.

Esta situación no es más que el reflejo de la tensión entre el perfil más pragmático y de gestión asociado a Trias y el proyecto más radicalizado que Puigdemont ha impulsado desde Waterloo, donde trata de preservar el control del partido y marcar la línea dura del independentismo.

La candidata alternativa promovida por Puigdemont procede del Congreso de los Diputados y mantiene plena sintonía con la dirección política que el expresidente imprime a Junts, en el intento de reforzar la obediencia al liderazgo de Puigdemont en un ámbito donde Trias conserva aún fuerza y presencia.

Barcelona sigue siendo una pieza central para las aspiraciones del independentismo, pese a no estar actualmente bajo su control. La candidatura de Junts a la Alcaldía no solo se juega la gestión de la ciudad, sino también la capacidad de liderazgo dentro del propio campo secesionista frente a ERC y la CUP.

La maniobra vuelve a exhibir la constante en la política catalana de los últimos años: estructuras de partido debilitadas, liderazgos muy personalizados y decisiones clave condicionadas por equilibrios internos más que por proyectos de ciudad, la supremacía del ego.