Jonathan Andic, hijo del fundador de Mango, Isak Andic, llegando a los juzgados de Martorell (Barcelona) para comparecer ante la juezaEFE

La jueza autorizó pinchar el teléfono de Jonathan Andic al reabrir el caso de su padre

La magistrada acordó intervenir las comunicaciones del hijo del fundador de Mango desde que reactivó la investigación en marzo de 2025

La titular del juzgado de instrucción que dirige la causa sobre la muerte de Isak Andic ordenó pinchar el teléfono de su hijo Jonathan en el mismo instante en que decidió reactivar las pesquisas, según publicó este martes El Periódico. Aquella decisión judicial, adoptada en marzo de 2025, ha permitido a los Mossos d'Esquadra acceder durante más de un año a las llamadas, mensajes y comunicaciones del primogénito del empresario fallecido.

El dispositivo que Jonathan utilizaba cuando su padre cayó al vacío durante una excursión por la sierra de Collbató nunca llegó a manos de los investigadores. Ese teléfono se esfumó durante un viaje exprés que el hijo del fundador de Mango realizó a Quito, capital de Ecuador, justo antes de que la policía catalana pudiera requisarlo formalmente. La desaparición obligó a los agentes a solicitar otro terminal para someterlo a análisis forense, aunque el contenido del dispositivo original sigue sin aparecer.

Cuando el septiembre pasado los Mossos reclamaron oficialmente un dispositivo móvil, lo hicieron con un objetivo claro: reconstruir los movimientos y conversaciones de los días previos al 14 de diciembre de 2024, jornada en la que Isak Andic perdió la vida en un barranco de más de cien metros. El examen técnico del segundo teléfono aportado ha destapado inconsistencias significativas entre su contenido y las tres versiones que Jonathan ofreció a lo largo de la instrucción.

Lo que comenzó como una muerte accidental archivada por el juzgado cambió radicalmente de rumbo en octubre de 2025, cuando una nueva jueza se hizo cargo de la instrucción y decidió dar validez a las diligencias policiales que apuntaban hacia otra hipótesis. Desde ese momento, la comisaría de Investigación Criminal centró sus esfuerzos en la única persona que acompañaba al empresario aquella mañana: su propio hijo.

La intervención telefónica se ha convirtido entonces en pieza clave de una estrategia investigadora más amplia que combina vigilancia de comunicaciones, peritajes técnicos y análisis de testimonios contradictorios. Los investigadores han rastreado incluso mensajes borrados meses atrás, buscando cualquier rastro que arroje luz sobre lo ocurrido en aquella montaña catalana.