El presidente catalán, Salvador Illa, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una imagen de archivoEuropa Press

Cataluña

Illa cierra filas con Sánchez y Zapatero mientras crecen los indicios que le conectan con la trama

El presidente de la Generalitat también se apunta a la teoría de que las investigaciones que acorralan al PSOE no son casualidad

Salvador Illa ha optado por una defensa sin matices de Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero en el momento más delicado para el PSOE desde la llegada de los socialistas a La Moncloa. Mientras se multiplican las investigaciones, los registros y las sospechas que cercan al entorno del partido, el presidente de la Generalitat no solo evita marcar distancias, sino que se ha convertido en uno de los principales escuderos políticos del núcleo duro socialista.

En apenas unos días, Illa ha salido públicamente a respaldar a Zapatero tras su imputación por presunto tráfico de influencias en el caso Plus Ultra y, al mismo tiempo, ha reclamado que Pedro Sánchez agote la legislatura pese a la crisis abierta por el caso Cerdán y las derivadas judiciales que afectan al PSOE. «Debe aguantar», ha afirmado el dirigente catalán, reivindicando además la «honorabilidad» del expresidente socialista y deslizando incluso que las investigaciones podrían estar relacionadas con sus posiciones políticas.

Las palabras de Illa no son un gesto aislado. Forman parte de una estrategia de cierre de filas total con el sanchismo en un momento de máxima presión judicial y política. El líder del PSC no solo fue ministro de Sanidad de Sánchez durante la pandemia y uno de los rostros más visibles del Gobierno en aquellos meses; ambos mantienen además una estrecha relación política y personal desde hace años. Han compartido veranos, estrategia y proyecto político. Y siguen necesitándose mutuamente.

Sánchez necesita a Illa para sostener el relato de normalización en Cataluña y preservar la alianza parlamentaria con el independentismo. Illa, por su parte, depende de que el Gobierno central continúe necesitando sobre todo a ERC para mantener viva la mayoría que también le permitió alcanzar la Generalitat. La aritmética parlamentaria ata hoy el futuro del ejecutivo central y del Govern.

No es casualidad que, en plena tormenta interna en el PSOE tras el caso Cerdán, Sánchez citara a Illa en La Moncloa para abordar la situación política. La reunión evidenció hasta qué punto el presidente catalán forma parte del círculo de máxima confianza del jefe del ejecutivo.

Los «problemas» de Illa

Sin embargo, mientras Illa se presenta como garante de estabilidad institucional y defensor de la continuidad del Gobierno, su figura también aparece cada vez más señalada por distintos episodios que la oposición catalana lleva meses utilizando para exigir explicaciones.

Uno de los principales focos está en las derivadas del llamado caso de las mascarillas y las operaciones realizadas durante la pandemia, etapa en la que Illa dirigía el Ministerio de Sanidad. También siguen presentes las informaciones sobre «El Chili», del que se hablaba en los audios de Koldo, y que todo apunta a que se hacía referencia a la empresaria china Xiaojuan Li (Xi Li), vinculada a investigaciones policiales y cuyo nombre ha aparecido relacionado con estructuras empresariales y contactos próximos al PSC.

A ello se suman las dudas surgidas en torno a la campaña electoral del PSC en las elecciones catalanas de 2024. La Audiencia Nacional ha llegado a requerir documentación relacionada con aquella campaña dentro de las pesquisas abiertas alrededor del PSOE. Aunque los socialistas catalanes han defendido que todo se hizo conforme a la legalidad, el episodio ha alimentado todavía más las críticas de la oposición.

Otro de los asuntos que persigue a Illa es la relación del PSC y de instituciones catalanas, de la Generalitat, con empresas chinas, especialmente Huawei. Los vínculos con la tecnológica asiática han provocado reiteradas peticiones de explicaciones parlamentarias por parte de Junts, PP y Vox, especialmente en un contexto internacional de creciente desconfianza hacia la compañía por parte de la Unión Europea, de gobiernos occidentales y organismos de seguridad.

Pese a todo ello, Illa no ha mostrado intención alguna de tomar distancia respecto al PSOE federal. Al contrario. En sus últimas intervenciones públicas ha endurecido incluso el discurso político, denunciando que los socialistas están siendo objeto de operaciones para intentar «doblegarlos» y sugiriendo que determinadas actuaciones judiciales o policiales no son simples coincidencias.

«Sabemos distinguir lo que es una casualidad de lo que no lo es», ha llegado a afirmar tras la entrada de la UCO en Ferraz para requerir documentación vinculada a las investigaciones sobre el PSOE.

El mensaje de Illa es claro: resistir. Resistir junto a Sánchez y resistir junto a Zapatero. Aunque las investigaciones avancen, aunque aumente la presión judicial y aunque la oposición catalana le reclame explicaciones por sus propios frentes abiertos. El presidente catalán ha decidido ligar completamente su destino político al del sanchismo en el momento más incierto para el PSOE.