El independentismo politiza la visita del Papa y le monta un escrache a las puertas de la Sagrada Familia
El Papa León XIV llegará a Barcelona con una agenda de una catalanidad indiscutible y exquisita, pero para el independentismo nunca nada es suficiente
El Papa León XIV saluda a los fieles al finalizar su audiencia general semanal
El independentismo catalán no pierde nunca la oportunidad de mostrar su cara más amargada y de intentar pringar cualquier evento que pueda transmitir una buena imagen de Cataluña. Cuando se inauguró la remodelación del Estadio Olímpico, uno de los hijos de Jordi Pujol, junto con las juventudes de CiU, organizó un boicot a la inauguración y llenaron el Estadio con pancartas de Freedom for Catalonia («libertad para Cataluña»).
Cuatro décadas después, Pujol ya no preside la Generalitat, –aunque siga siendo su guía: en la vida cada uno elige sus referentes y señala cual es su catadura moral– y aquellos jóvenes están hoy a las puertas de la jubilación, pero el independentismo no ha cambiado su actitud avinagrada. Y si lo ha hecho, ha sido a peor.
El Papa León XIV llegará a Barcelona el martes, con agenda de una catalanidad indiscutible y exquisita, que incluye una visita a la Abadía de Montserrat –centro espiritual catalán– y la bendición de la torre de Jesús de la Basílica de la Sagrada Familia, una catedral contemporánea que fue iniciada hace 144 años, y que con esta torre se consagra como la más alta del planeta. Pero para el independentismo nunca nada es suficiente. Ni en política, ni en ningún aspecto de la vida.
Al Santo Padre no le espera una visita a Cataluña nada fácil, entre los que han montado una manifestación bajo el lema «jo no t’espero» («yo no te espero») y los separatistas, que han convocado a su talluda muchachada a las puertas de la Sagrada Familia para silbar al Papa, estelada en mano,
Que nadie crea que si el Vaticano hubiera anunciado que la bendición de la torre de Jesús se iba a hacer íntegramente en catalán hubiera cambiado algo. Los separatistas hubieran buscado otro motivo de agravio para autodotarse de una excusa para montar su habitual y cansina bulla.
Críticas a la Iglesia
Durante días se ha acusado a la Conferencia Episcopal, al Arzobispado de Barcelona y al Vaticano de poca sensibilidad con «la realidad catalana» como si dicha realidad fuera monolingüe. No obstante, cuando el cardenal Juan José Omella ha informado de que el Papa realizaría parte de la bendición en catalán han aparcado esa reivindicación y han empezado a exigir que se cuelgue una bandera catalana gigante de las torres de la Sagrada Familia.
De hecho, el independentismo, siempre abonado a los manifiestos –solo hay que recordar la vergonzante editorial conjunta contra la sentencia del Tribunal Constitucional relativa al Estatuto de Autonomía–, publicó este viernes un texto dirigido al Papa, a toda página, en la prensa catalana.
El manifiesto publicado en la prensa catalana; este, en La Vanguardia
El texto incluía a los firmantes habituales: Carmen Forcadell, condenada por su actuación ilegal como presidenta del parlamento regional durante el intento de separación unilateral de 2017; Jordi Pujol, en proceso de beatificación laica en vida; Oriol Junqueras, el socio leal de Pedro Sánchez; Artur Mas, etc…
En el texto se escriben frases que no sorprenden en Barcelona pero que generan estupefacción fuera de Cataluña como «sin la catalanidad no habría existido la universalidad de Antonio Guadí» o «nuestra lengua y nuestra identidad nacional han sido perseguidas y, por eso, el hecho de que la cultura catalana sea una realidad vibrante entrado el siglo XXl se ha de considerar una victoria de la libertad de los pueblos».
Un escrache al Papa
La previa de la llegada de Su Santidad a Barcelona se ha convertido en un escrache en toda regla a la Iglesia y al Papa. Puigdemont ha usado la IA para publicar en sus redes sociales una caricatura del cardenal Omella con una bandera española al fondo y un documento en catalán ardiendo, en el texto que acompaña la delirante imagen lo tacha de inquisidor.
La decadente ANC, Òmnium, el Consell de la República, la Asociación de Municipios por la Independencia y la Lliga Espirtual de la Mare de Déu de Montserrat han convocado a sus seguidores el 10 de junio a las 18h para que acudan a la Sagrada Familia con banderas independentistas con el objetivo de politizar la bendición del Papa.
Laura Borràs, condenada por corrupción, no ha perdido la ocasión para mostrar, como ya hizo frente a las víctimas del atentado de Las Ramblas, su supremacismo y ha escrito en sus redes: «El castellano ha sido impuesto por una vía nada pacifica: prohibiciones, leyes lengüicidas y la desposesión simbólica de generaciones de hablantes (catalanes) a las que les fue amputada el habla».
Por su parte Melcior Comas, uno de los referentes «intelectuales» del pancatalanismo, ha escrito que cree que Gaudí prefería ver derribada la Sagrada Familia a que sea bendecida en castellano
El jefe de oficina de Puigdemont, Josep Alay, famoso por sus whatsapp relativos a las relaciones entre el independentismo y Moscú, ha criticado y señalado en redes al párroco de la iglesia en el barrio del Raval que visitará el Papa por haber dicho lo que casi todo el mundo piensa: «estamos en España y el español es nacional».
La conversión de Gaudí de arquitecto a líder independentista, en un periquete, ha logrado que incluso los siempre enfrentados Junqueras y Sílvia Orriols se pongan de acuerdo, y esta ha renunciado a asistir a la bendición en la Sagrada Familia ante el temor de que dicha ceremonia no sea íntegramente en catalán.