Los diputados Juan Milian y Lorena Roldan presentan la Ponencia Política
Cataluña
El PP catalán endurece su discurso sobre inmigración y evita reabrir el debate sobre los pactos con Junts
El congreso del PP catalán del próximo 27 de junio servirá para aprobar una nueva hoja de ruta que reclama menos impuestos, más presencia del Estado y una respuesta firme frente al islamismo radical
El Partido Popular de Cataluña afronta su congreso del próximo 27 de junio con un doble objetivo: consolidar el liderazgo de Alejandro Fernández y redefinir su proyecto político para los próximos años. Bajo el lema «Volem més» (Queremos más), la formación quiere presentarse como una alternativa al actual Govern y recuperar espacio político en un escenario cada vez más competitivo en cuestiones como la seguridad, la inmigración o la gestión económica.
La ponencia política que se debatirá en el cónclave, titulada Cataluña: libertad, orden y prosperidad, dibuja una hoja de ruta en la que el partido endurece su posición en materia migratoria y de seguridad, al tiempo que esquiva uno de los debates internos que más tensiones ha generado en los últimos años: la posibilidad de acuerdos con Junts.
Uno de los apartados con mayor peso en el documento es el dedicado a la inmigración. Los populares alertan sobre los efectos de la inmigración irregular en la cohesión social y los servicios públicos y ponen el foco en el fundamentalismo islamista, que diferencian explícitamente del islam como religión. El texto lo define como una ideología incompatible con los valores democráticos y plantea medidas como la prohibición del burka y el niqab en espacios públicos, además de reforzar las actuaciones contra procesos de radicalización.
El endurecimiento del discurso llega en un contexto de competencia electoral con Vox y Aliança Catalana, dos formaciones que han convertido la inmigración y la seguridad en algunos de sus principales ejes políticos. El PP busca marcar perfil propio insistiendo en que la defensa de la libertad religiosa debe ser compatible con una respuesta firme frente a cualquier forma de extremismo.
Seguridad
La seguridad es, junto a la inmigración, otro de los pilares de la nueva estrategia popular. La ponencia reclama una actuación más contundente contra la multirreincidencia y la ocupación ilegal, y apuesta por ejecutar de manera inmediata las órdenes de expulsión de extranjeros en situación irregular que hayan cometido delitos. El partido considera que la seguridad debe volver a ocupar un lugar central en la agenda política catalana y reclama más respaldo para las fuerzas policiales y una mayor eficacia judicial.
En el ámbito educativo, el PP catalán propone una reforma que combine exigencia académica e inclusión. El documento atribuye parte de los malos resultados educativos al exceso de ideologización del sistema y defiende recuperar la cultura del esfuerzo y la autoridad del profesorado. También apuesta por garantizar las y reivindica la presencia tanto del catalán como del castellano como lenguas vehiculares la complementariedad entre la escuela pública y la concertada.
La ponencia incorpora además un paquete de medidas económicas centradas en la reducción de la burocracia, la rebaja de la presión fiscal y el impulso a la competitividad. Los populares defienden una Generalitat más ligera administrativamente, con menos organismos públicos y más orientada a la prestación de servicios. También reivindican políticas destinadas a favorecer la inversión, la reindustrialización y el desarrollo de sectores emergentes como la inteligencia artificial.
Otro de los mensajes que atraviesa el documento es la crítica a los sucesivos gobiernos de la Generalitat, tanto nacionalistas como socialistas. Los redactores de la ponencia consideran que Cataluña ha perdido competitividad y ambición en los últimos años y sostienen que la comunidad necesita recuperar liderazgo económico y peso institucional.
Esquiva los posibles pactos
Sin embargo, el texto evita pronunciarse sobre una cuestión especialmente sensible dentro del partido: la política de alianzas. No hay referencias a posibles pactos con Junts ni a vetos explícitos a otras formaciones. La ausencia no es casual. El debate sobre las relaciones con el partido de Carles Puigdemont ha provocado discrepancias internas en diferentes etapas y ha generado fricciones entre la dirección catalana y la nacional. En esta ocasión, la dirección popular ha optado por centrar el congreso en la definición de proyecto y evitar discusiones que puedan desviar la atención del mensaje político.
Con la reelección de Alejandro Fernández prácticamente asegurada, el congreso servirá para medir hasta qué punto el PP catalán consolida una estrategia que busca combinar un discurso más contundente en seguridad e inmigración con una oferta económica liberal y una reivindicación de la presencia del Estado en Cataluña. Una apuesta con la que los populares aspiran a ampliar su espacio electoral y reforzar su papel en la política catalana de los próximos años.