Un camión de bomberos trabaja en un incendio forestal, a 7 de julio de 2026, en Sentmenat, Barcelona, Cataluña (España).
Casi la mitad de los municipios catalanes, en riesgo muy alto o extremo de incendio este martes
La segunda ola de calor dispara el mapa de peligro forestal: más de 480 municipios activan el Plan Alfa entre los niveles 3 y 4
El dispositivo de prevención contra incendios forestales se encuentra en uno de sus niveles más altos desde el inicio de verano. Para este martes, los Agents Rurals han fijado el nivel 4 del Plan Alfa —equivalente a peligro extremo de incendio— en 111 municipios catalanes, más del doble que el lunes, cuando esta categoría afectaba a 45 localidades.
Además, 377 municipios se sitúan en nivel 3 del Plan Alfa, que corresponde a un riesgo muy alto de incendio, lo que eleva a casi medio millar el número de localidades bajo vigilancia reforzada. La segunda ola de calor se está dejando notar «de manera contundente» en el mapa de peligrosidad, según fuentes del propio servicio de prevención de la Generalitat. Los Agentes Rurals y Protección Civil han intensificado la vigilancia y han limitado actividades en el medio natural. El nivel 3 y, especialmente, el nivel 4 del Pla Alfa implican la restricción o prohibición de trabajos forestales, quemas agrícolas, uso de maquinaria que pueda generar chispas y determinadas actividades de ocio en la montaña.
El episodio de calor que recorre la península tiene efectos especialmente severos en la mitad interior de Cataluña, donde las máximas superan los 40 grados y se registran puntas de hasta 42 grados en algunos puntos. A estas temperaturas se suma la falta de precipitaciones de las últimas semanas y el estrés hídrico acumulado tras años de sequía, lo que deja un escenario de vegetación muy seca y altamente inflamable.
Los técnicos de meteorología y de prevención de incendios advierten de que la combinación de calor extremo, baja humedad y posibles episodios de viento supone un caldo de cultivo para la rápida propagación de cualquier fuego en zonas forestales y de interfaz urbano‑forestal, es decir, áreas donde el monte convive muy cerca con viviendas y urbanizaciones
En los últimos días, el fuego en el macizo de les Gavarres ha calcinado más de 2.300 hectáreas y ha causado daños graves en al menos once edificaciones, manteniendo cerrado el espacio natural protegido mientras se estabilizaba el perímetro. Paralelamente, se han registrado otros focos en municipios como Sentmenat, en el Vallès, y diferentes zonas de Lleida y Tarragona, donde algunas casas han llegado a estar en riesgo y se ha tenido que desalojar a vecinos de forma preventiva.