El presidente de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, ofrece declaraciones a los medios, a 24 de enero de 2026, en Perpiñán (Francia)EUROPA PRESS

Puigdemont ve «incompetencia» del Gobierno en Ceuta y alerta de crisis en el acuerdo Schengen

Dice que Junts quiere que Catalunña legisle en inmigración para evitar crisis como esta

El líder de Junts, Carles Puigdemont, ve «incompetencia» del Gobierno en la crisis migratoria en Ceuta, y ha afirmado que por culpa de la actuación del Ejecutivo de Pedro Sánchez en Europa se ha encendido la luz de alarma y se ha vuelto a poner en crisis el acuerdo de Schengen.

Lo ha dicho este viernes en un artículo publicado en X bajo el título 'El fracaso español en política migratoria preocupa a Europa. Los catalanes no podemos pagar la factura', en el que ha afirmado que le ha sorprendido que «el Estado español se haya dejado coger a contrapié y no haya estado al nivel».

Puigdemont ha asegurado que Europa «le pasará factura» al Gobierno español por la regularización de migrantes porque muchos gobiernos europeos creen que está mal hecha y descontrolada, según él, y ha advertido de que los catalanes no pueden aceptar pagar esta factura.

Competencias en en inmigración

Ha dicho que Junts propuso la delegación de competencias en inmigración a Cataluña «precisamente» para que Cataluña pudiera tener herramientas para evitar que crisis como las de Ceuta y Melilla impacten sobre los servicios públicos, que ve cada día más insuficientes para atender a las necesidades de los catalanes.

También ha pedido un debate «sereno, riguroso y ambicioso» sobre la inmigración.

«Lo fácil y seguramente rentable electoralmente es excitar la conversación pero evitar acordar una política migratoria nacional, que es lo que la ley de delegación de competencias permitía: dotar al Parlament y a las instituciones catalanas de la capacidad normativa para aplicar nuestras propias políticas, naturalmente en el marco de las directivas europeas», ha afirmado.

Puigdemont ha sostenido que Marruecos es una economía «próspera, creciente y cada vez más diversificada», que se ha convertido en un destino para la emigración subsahariana y que, sin embargo, según él, no fomenta el retorno de sus connacionales (indica que son 3,6 millones los que viven en la diáspora).

Ha manifestado que la mirada de superioridad con la que buena parte de la sociedad occidental contempla la realidad del norte de África impide verlo, pero sostiene que los gobiernos europeos saben perfectamente que Marruecos es una figura «muy importante en el tablero de ajedrez internacional».

«No es un peón; es un alfil, un caballo o una torre, pero no un peón que hace de camarero o de servicio de habitaciones de las grandes potencias», ha dicho