Louis Aliot (centro), en una imagen de archivo en Palma de MallorcaAyuntamiento de Palma

La «Cataluña norte»

El alcalde de Perpiñán indigna al nacionalismo por abandonar la oficina de promoción del catalán: «Es inútil»

El lepenista Aliot impulsará en su lugar un nuevo organismo de divulgación histórica y académica

A pesar de que el nacionalismo catalán ve Perpiñán como la capital de la «Cataluña norte», el gobierno municipal de esta ciudad del sur de Francia no está por la labor. Esta semana, el ayuntamiento liderado por el lepenista Louis Aliot –es vicepresidente del Reagrupamiento Nacional (RN) y estuvo casado hasta 2019 con Marine LePen– ha consolidado su cambio de rumbo en política lingüística.

En concreto, en el transcurso de un pleno municipal de alto voltaje, el gobierno municipal formalizó la salida de la Oficina Pública de la Lengua Catalana (OPLC), la entidad que agrupa a los principales actores catalanistas del Departamento de los Pirineos Orientales. Según expusieron los de Aliot, se trata de un organismo «inútil» y sin resultados,

«¿Qué ha pasado desde su creación? Preguntadle a los perpiñaneses y os dirán que no saben nada», dijo el regidor encargado de defender la salida, Jean-Luc Antoniazzi. La aprobación de esta salida fue aprobada gracias a la holgada mayoría de RN en el pleno municipal, y supondrá cortar el grifo a los 25.000 euros que Perpiñán aportaba anualmente a la OPLC.

Fachada del Ayuntamiento de Perpiñán, en una imagen de archivoWikimedia

Este dinero, según ha anunciado el ayuntamiento, se destinará a un nuevo organismo, bautizado como Instituto del Rosellón, que se centrará en analizar el patrimonio y en realizar actividades de divulgación histórica y eventos académicos. Se trata de un movimiento con el que Aliot busca distanciarse de los postulados del nacionalismo catalán, y que está vinculado a las relaciones que el alcalde ha establecido con el PP y Vox en Mallorca.

La decisión de Aliot ha supuesto un revés importante para el nacionalismo catalán, que ve esta zona del sur de Francia como parte inseparable de los «Países Catalanes». En el propio pleno hubo peticiones de dimisión, que fueron ignoradas, y la oposición ve partidismo y ganas de hacer revisionismo histórico en la reestructuración de las partidas presupuestarias.

Cambio de nombre

La maniobra de Aliot se ha consumado al mismo tiempo que sigue activa la consulta ciudadana impulsada por el gobierno regional de los Pirineos Orientales para elegir un nuevo nombre para el departamento, que incluye el Rosellón, el Vallespir, el Capcir, el Conflent y la Alta Cerdaña, además de la Fenolleda.

La consulta no es vinculante –el eventual cambio de nombre deberá ser validado por el Consejo de Ministros francés y por el Consejo de Estado– y está activa hasta el 15 de agosto. Sobre la mesa hay tres propuestas: mantener el nombre actual; optar por uno más turístico, «Pirineos Mediterráneos», o acercarse a las tesis nacionalistas, con «Pirineos Catalanes».

Hasta el momento, según datos facilitados por la organización y recogidos por VilaWeb, apenas han votado unas 28.000 personas, que representan cerca del 7,4% del censo electoral de las últimas elecciones municipales. Una participación muy baja –la votación concluye el 15 de agosto– y que supone un primer jarro de agua fría para las expectativas de los nacionalistas catalanes.