Variedades de frutas y compras en el mercado de La Boquería, Barcelona, EspañaGetty Images/omersukrugoksu

Cataluña

La Boqueria quiere dejar de ser un reclamo turístico: limitará al 50% el producto elaborado

El mercado más emblemático de Barcelona prepara una reforma de más de 12 millones de euros para recuperar el producto fresco y acercarse de nuevo a los vecinos

La Boqueria quiere recuperar su condición de mercado. El emblemático recinto de Barcelona limitará a partir de 2027 el peso del producto elaborado y obligará a que, en el conjunto del mercado, la oferta se reparta al 50% entre productos frescos y tradicionales y productos elaborados. La medida pretende frenar una tendencia que, según los datos del Ayuntamiento, ya ha situado el producto preparado por encima del tradicional: actualmente representa el 53% de la oferta, frente al 47% de los productos frescos y propios de mercado.

La modificación forma parte del acuerdo alcanzado entre los comerciantes y la Asociación de Vendedores de la Boqueria, respaldado por más del 90% de los paradistas. El nuevo reglamento deberá pasar por el pleno municipal a finales de este año o principios de 2027 y entrará en vigor a partir del próximo año.

El límite será del 50% para el conjunto del mercado, aunque habrá margen para adaptar la proporción a las características de cada parada. Cada comerciante podrá destinar como máximo un 60% de su oferta a productos elaborados y deberá mantener al menos un 40% de producto tradicional dentro de su ámbito.

El objetivo declarado por el Ayuntamiento es corregir la transformación que ha experimentado la Boqueria en los últimos años y recuperar el protagonismo del producto fresco. La teniente de alcalde de Promoció Econòmica, Raquel Gil, ha defendido la necesidad de «cambiar la concepción y el relato» que existe actualmente sobre el mercado para conseguir que los vecinos «se la vuelvan a sentir suya».

La apuesta no implica reducir el número de puestos. Se mantendrán todas las paradas que están actualmente abiertas y los cerca de 1.500 metros lineales de oferta comercial, de manera que la Boqueria seguirá siendo el mercado de mayores dimensiones de Barcelona.

El cambio comercial irá acompañado de una profunda remodelación física del recinto. La intervención supera los 12 millones de euros y se prolongará hasta finales de 2029. Las actuaciones se ejecutarán por fases para evitar el cierre del mercado y minimizar las molestias a comerciantes y clientes.

El primer tramo arrancará este otoño con la construcción de nuevos lavabos públicos en la primera planta, junto a las paradas, ya que actualmente se encuentran en el espacio destinado a las oficinas en el sótano. También se renovará la iluminación de la zona logística.

Una segunda fase abordará la denominada 'Illa del Peix', en la zona central del mercado, y posteriormente llegará la actuación de mayor envergadura, prevista a partir de finales de 2027. Esta incluirá la sustitución de la cubierta, el refuerzo de la estructura y la adaptación de las instalaciones a la normativa vigente.

El proyecto contempla además una nueva configuración del espacio interior. Se eliminarán tres islas de paradas: dos de ellas, con una veintena de puestos, servirán para ganar espacio y hacer más diáfano el mercado, mientras que otra, con diez paradas, permitirá construir los nuevos lavabos.

La reforma también afectará a la fachada que da a la plaza de la Gardunya, con la intención de mejorar la conexión del mercado con el barrio y habilitar un acceso que facilite esa relación con el entorno.

La inversión se distribuirá en tres etapas. Los trabajos y estudios ya realizados han supuesto unos 40.000 euros; hasta 2027 se prevé destinar otros 500.000 euros, mientras que la gran fase de transformación tendrá un coste aproximado de 11,5 millones.

La dificultad estará en ejecutar toda esta operación sin detener la actividad comercial. La Boqueria no dispone de espacio suficiente para trasladar simultáneamente a todos los comerciantes, por lo que las obras avanzarán de manera progresiva. El Ayuntamiento estudia incluso utilizar parte de la plaza de la Gardunya para reubicar temporalmente algunas paradas cuando sea necesario.

La operación persigue así dos objetivos paralelos: recuperar el carácter tradicional de uno de los mercados más conocidos de Barcelona y adaptar sus instalaciones a las necesidades actuales sin perder su actividad. El Ayuntamiento confía en que el equilibrio entre producto fresco y elaborado y la remodelación del recinto permitan recuperar parte de la clientela vecinal sin renunciar al papel de la Boqueria como uno de los grandes referentes comerciales y turísticos de la ciudad.