Un padre, junto a sus hijos, buscando insectos en un bosque
Cataluña
Las empresas de colonias en Cataluña alertan del desplome de las reservas para el próximo curso que pone en riesgo su viabilidad
El sector calcula que seis de cada diez salidas previstas para este otoño podrían no celebrarse por el boicot de los centros públicos
Las empresas dedicadas a las colonias y excursiones escolares lanzan una alerta ante el fuerte descenso de actividad que prevén para los próximos meses en Cataluña. El conflicto entre el Govern y los docentes, y especialmente la decisión de numerosos centros de no realizar estas actividades como medida de presión, está provocando un frenazo en las reservas que amenaza con dejar al sector ante uno de sus peores otoños.
La dimensión del problema empieza a ser especialmente preocupante por la cantidad de centros que han secundado la iniciativa. Más de 1.300 escuelas e institutos públicos se han adherido a la campaña para suspender las salidas y colonias, según los datos facilitados por las organizaciones y empresas del sector. Algunas compañías calculan que alrededor del 60% de las actividades previstas para este otoño podrían acabar cancelándose.
El problema, explican los empresarios, no son únicamente las cancelaciones que ya se hayan producido. La principal dificultad está en que muchas escuelas están aplazando sus decisiones y eso rompe el calendario habitual de contratación de unas actividades que necesitan organizarse con meses de antelación. El resultado es una caída de las reservas precisamente cuando las empresas deberían estar cerrando buena parte de su actividad para el inicio del curso.
El impacto económico puede ser considerable. Las entidades que agrupan al sector cifran en unos 55 millones de euros anuales la actividad vinculada a las colonias y salidas escolares en Cataluña. Para algunas empresas, además, estas actividades representan entre el 70% y el 80% de sus ingresos, por lo que una caída tan pronunciada puede afectar directamente a su viabilidad.
El temor se extiende también a las zonas rurales donde se encuentran muchas de las casas de colonias y otros equipamientos destinados a estas estancias. Menos reservas significa menos necesidad de personal, especialmente trabajadores de temporada, y puede traducirse en el aplazamiento de inversiones o incluso en cierres temporales de algunas instalaciones.
El sector reclama que se encuentre una salida al conflicto antes de que la situación se consolide. La preocupación es que una temporada prácticamente perdida no pueda recuperarse después, porque estas empresas necesitan anticipar su actividad, contratar personal y mantener unas instalaciones preparadas para recibir a miles de escolares.
La vertiente educativa
Pero la alerta empresarial tiene también una dimensión educativa. Las colonias no son simplemente una actividad complementaria: para muchos centros forman parte de su programación y permiten trabajar aspectos que difícilmente pueden reproducirse dentro del aula, como la convivencia, la autonomía de los alumnos o la cohesión de los grupos. Las primeras salidas del curso tienen además una función especialmente relevante cuando se crean nuevas clases o se incorporan nuevos alumnos.
El Govern reconoce la preocupación por esta situación. La portavoz del ejecutivo catalán, Sílvia Paneque, ha admitido que existe inquietud por la decisión de los centros y ha avanzado que la consejera de Educación, Esther Niubó, explicará próximamente las medidas y recursos previstos para el nuevo curso y si existe margen para introducir mejoras que permitan recuperar estas actividades.
De momento, la compensación aprobada por la Generalitat para los docentes que acompañen a los alumnos, de 50 euros por noche, no ha conseguido desbloquear el conflicto. Los sindicatos la consideran insuficiente y mantienen la presión.
Así, mientras se acerca el inicio del curso el próximo 8 de septiembre, las empresas de colonias miran con preocupación un calendario que debería estar prácticamente cerrado y que, en cambio, continúa lleno de incertidumbre. El riesgo, advierten, no es únicamente perder una temporada: si la caída de actividad se prolonga, puede acabar afectando a la estructura de un sector que depende de estas reservas para mantener abiertos sus equipamientos y su empleo.