Bandera del departamento francés de los Pirineos Orientales
El Sur de Francia rechaza vincularse al nacionalismo catalán y mantiene el nombre de Pirineos Orientales
En esta ocasión la consulta sobre el cambio de denominación ha pasado entre la indiferencia, dado que solo ha votado el 11% del censo y el rechazo debido a que la opción de Pirineos Catalanes ha sido derrotada
El Departamento de los Pirineos Orientales, con capital en Perpiñán, en la frontera de Francia con España por el Mediterráneo, convocó un referéndum para determinar su denominación. La convocatoria venía tras la fusión en 2016 de las regiones de Midi-Pyrénées (Tolouse) con la del Langedoc-Rosellón (Montpelier). Con la unión de ambas regiones la denominación paso a ser Occitanie.
La consulta organizada por el departamento, una organización administrativa francesa equivalente a una provincia española, preguntaba a los residentes en el departamento 66 según las matrículas francesas si querían mantener su denominación actual: Pirineos Orientales, implantada tras la revolución francesa en 1790, o si bien querían pasar a llamarse Pirineos Catalanes o Pirineos Mediterráneos.
El independentismo catalán y todas sus terminales, manteniendo su tradición de inmiscuirse en los asuntos del Sur de Francia y de practicar una política de pancatalanismo se ha volcado en que la opción elegida fuera la de Pirineos Catalanes tras el fracaso de su intención inicial de que País Catalán estuviera en la papeleta como una de las opciones a elegir.
Al igual que ocurre en las elecciones en el Sur de Francia, en las que el independentismo se presenta una y otra vez logrando resultados que jamás alcanzas el 1%, en esta ocasión la consulta sobre el cambio de denominación ha pasado entre la indiferencia, dado que solo ha votado el 11% del censo y el rechazo debido a que la opción de Pirineos Catalanes ha sido derrotada ante la posibilidad de mantener el nombre actual de Pirineos Orientales.
Solo acudieron a votar 38.178 vecinos sobre los 384.000 convocados, residentes en Perpiñán y su departamento. Cerca de 30.000 votantes lo hicieron de forma digital y solo 13.672 acudieron presencialmente.
Las organizaciones nacionalistas catalanas implantadas en e Sur Francia, todas ellas fuertemente subvencionadas desde este lado e la frontera acusaron el golpe y se excusaron alegando que el periodo vacacional y la poca publicidad sobre la consulta les había perjudicado.
Algunos de los líderes independentistas catalanes han mostrado públicamente su decepción por el resultado, entre ellos Carme Forcadell, ex presidenta del parlamento catalán, condenada por su participación en la declaración ilegal de independencia de octubre de 2017 que se ha manifestado: «triste, decepcionada y enfadada». Forcadell ha rematado su mensaje en X afirmando que: «Siempre serán parte de nuestro país».
El nacionalismo catalán a pesar de su esfuerzo económico constante, apoyado también por el gobierno de la Generalitat pierde influencia de forma constante en el Sur de Francia. La victoria de RN, el partido de Marine Le Pen en las elecciones municipales en Perpiñán y otros municipios limítrofes de la capital del Rosellón puso de manifiesto el retroceso de las tesis pancatalanistas en el Sur de Francia. La necesidad de enviar dinero desde la Generalitat a las escuelas privadas francesas que en el sur de Francia enseñan catalán ha sido otra muestra de la desconexión entre ambos territorios. El referéndum ahora perdido es otro paso más en la irrelevancia del independentismo catalán en el mediodía francés.