Manifestación de profesores en Barcelona, en el Arco del Triunfo
Cataluña
Las huelgas sectoriales se enquistan en Cataluña y amenazan con complicar el inicio de curso
Educación, las bibliotecas de Barcelona y los servicios de tierra de El Prat mantienen abiertos sus conflictos mientras las negociaciones siguen bloqueadas y las protestas se prolongan
La vuelta a la actividad tras el verano llega a Cataluña con varios conflictos laborales todavía abiertos y sin una solución a la vista. Educación, las bibliotecas de Barcelona y los servicios de asistencia en tierra del aeropuerto de El Prat mantienen sus respectivas movilizaciones, en un escenario que amenaza con trasladar las protestas a las primeras semanas de septiembre y poner a prueba la capacidad de negociación de las administraciones.
El conflicto que puede tener mayor repercusión es el educativo. USTEC mantiene convocada la huelga para el 8 de septiembre, coincidiendo con el primer día del nuevo curso escolar, y reclama al Govern que retome la negociación con los sindicatos. La organización sostiene que la última reunión se produjo el 13 de julio y que, desde entonces, no ha habido nuevos contactos con la mesa sindical.
El sindicato ha reclamado incluso la intervención directa de Salvador Illa si la consejera de Educación, Esther Niubó, no consigue reabrir las conversaciones. USTEC considera que siguen pendientes cuestiones que van desde las ratios y la atención a la diversidad hasta las infraestructuras, las condiciones de las plantillas y el refuerzo de la escuela pública.
La entidad reconoce algunas de las medidas anunciadas por Educación para el próximo curso, como el incremento de las aulas de acogida o la incorporación de profesionales sanitarios a los centros, pero sostiene que se trata de actuaciones ya contempladas en acuerdos alcanzados durante la primavera. Su argumento es que estas iniciativas no resuelven las reivindicaciones estructurales que mantienen abierto el conflicto.
Frente a esta posición, el Govern sostiene que ha trabajado durante los últimos meses para garantizar un inicio de curso con la máxima normalidad. La portavoz del ejecutivo catalán, Sílvia Paneque, ha defendido que será Educación quien detalle próximamente las novedades y los recursos previstos para el nuevo curso. De momento, sin embargo, la huelga del 8 de septiembre continúa sobre la mesa.
Bibliotecas, más de tres meses de conflicto
El segundo frente afecta a las bibliotecas públicas de Barcelona. Los trabajadores del Consorcio de Bibliotecas de Barcelona mantienen desde el 26 de mayo una huelga indefinida que llega a septiembre sin una nueva reunión de negociación programada.
El conflicto tiene su origen en las condiciones laborales y en el proceso de adhesión al nuevo convenio del Ayuntamiento de Barcelona. La plantilla reclama mejoras en horarios y conciliación, reconocimiento profesional y mejoras salariales, mientras que la representación sindical considera que las conversaciones mantenidas hasta ahora no han permitido acercar posiciones.
Los sindicatos aseguran que buena parte de las 13 reuniones celebradas con el Consorcio han tenido un carácter informativo más que negociador. La mediación impulsada por el Departamento de Trabajo tampoco consiguió desbloquear el conflicto y la plantilla deberá decidir en los primeros días de septiembre el nuevo calendario de movilizaciones.
La huelga se prolonga así durante un periodo especialmente sensible para un servicio público que no ha podido recuperar completamente su funcionamiento ordinario. Los representantes de los trabajadores reconocen el coste económico que supone para la plantilla mantener los paros durante tantas semanas, pero aseguran que no renuncian a sus reivindicaciones.
El Prat afronta otra semana de incertidumbre
A estos dos conflictos se suma la huelga indefinida de Groundforce en el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, iniciada el 4 de agosto. La protesta afecta a 1.179 trabajadores dedicados a tareas de asistencia en tierra, facturación, embarque y gestión de equipajes de alrededor de una veintena de compañías aéreas.
El comité de huelga cifra ya en 270 los vuelos cancelados y en unos 6.000 los equipajes afectados desde el inicio de los paros. Son datos facilitados por la representación sindical y no por Aena, que no ha difundido un balance propio de las incidencias.
La magnitud de la protesta se explica también por el volumen de actividad del aeropuerto durante el verano. El Prat registró cerca de 5,9 millones de pasajeros únicamente en julio, uno de los meses de mayor actividad del año.
CGT vincula la movilización a las condiciones de trabajo y a la falta de personal. El sindicato denuncia sobrecarga de tareas, rotación, fatiga y estrés, además de un exceso de horas extraordinarias y problemas con los descansos. Las conversaciones entre empresa y trabajadores continúan sin haber permitido cerrar un acuerdo que ponga fin a los paros.
El resultado es un comienzo de septiembre marcado por tres conflictos distintos pero con un denominador común: las negociaciones siguen bloqueadas y las movilizaciones permanecen activas. Mientras Educación encara el primer día de curso con una huelga convocada, las bibliotecas afrontan el inicio de un nuevo calendario de protestas y El Prat mantiene abierta una crisis laboral que ya está teniendo consecuencias sobre pasajeros y operaciones.
Más allá de las reivindicaciones concretas de cada colectivo, la acumulación de conflictos vuelve a colocar sobre la mesa la capacidad de las administraciones y las empresas para cerrar acuerdos antes de que las protestas se prolonguen y terminen afectando de forma directa a los ciudadanos.