Un profesor dando clasesEFE

Cataluña

Profesores catalanes han de trabajar a más de 300 km de casa mientras se dan vacantes cercanas a interinos

El sindicato CSIF alerta de que algunos profesores se plantean incluso volver a la bolsa de interinos para poder trabajar cerca de su domicilio

Aprobar unas oposiciones, conseguir una plaza como funcionario y acabar trabajando a más de 300 kilómetros de casa. Y mientras tanto, que aparezca una vacante mucho más cerca del domicilio que termina ocupando un interino. Es la situación que denuncia CSIF Educación Cataluña a las puertas del nuevo curso y que, según el sindicato, está llevando a algunos docentes a plantearse incluso renunciar a su condición de funcionarios de carrera.

La organización sindical pone como ejemplo el caso de una profesora que este septiembre comenzará su tercer curso consecutivo destinada a más de 300 kilómetros de su domicilio. Obtuvo una plaza en las adjudicaciones de verano, pero durante agosto aparecieron vacantes mucho más próximas a su residencia. El problema, denuncia CSIF, es que una vez cerrado el procedimiento ordinario la docente ya no puede optar a ellas.

La paradoja es que esas plazas sí pueden acabar en manos de profesores interinos. De ahí que la afectada se plantee regresar a la bolsa de interinos para tener más posibilidades de trabajar cerca de casa. Para CSIF, que una funcionaria llegue a considerar esta opción demuestra que algo falla en el sistema de provisión de plazas.

El sindicato no cuestiona que los interinos puedan acceder a las vacantes. Lo que reclama es que los funcionarios que han sido desplazados tengan una segunda oportunidad cuando aparecen nuevas plazas. El responsable de CSIF Educación Cataluña, David Aguilera, considera que la Administración debería habilitar una segunda fase de reubicación o mejora de destino para estos docentes.

La propuesta permitiría revisar los destinos asignados durante el verano cuando posteriormente aparezcan vacantes que permitan reducir de forma considerable los desplazamientos. Y el problema puede reproducirse durante el propio curso, porque en septiembre y en los meses posteriores continúan generándose plazas por jubilaciones, bajas u otras necesidades de los centros.

CSIF reclama por eso que no se dé por definitivo un destino adjudicado en junio o julio cuando después aparecen plazas que podrían corregir una situación especialmente perjudicial para el profesor desplazado. El sindicato pide que Educación establezca un mecanismo estable para ordenar estas vacantes y dar prioridad al profesorado que ya ha tenido que aceptar un destino lejano.

La organización advierte además del coste personal y económico de estos desplazamientos, que afectan a la conciliación y obligan a muchos docentes a asumir gastos adicionales durante todo el curso.

La denuncia se suma a las críticas de CSIF al actual modelo de provisión de puestos y a su reclamación para derogar el Decreto de Plantillas, que considera que limita la movilidad del profesorado y genera falta de transparencia.

El sindicato insiste en que no está pidiendo que se regale ninguna plaza. Lo que reclama es algo más sencillo: que un profesor que ha conseguido una plaza como funcionario pueda tener la oportunidad de optar a un destino mejor si, después de ser enviado lejos de casa, aparece una vacante mucho más próxima. Una situación que, a juicio de CSIF, no debería obligar a nadie a plantearse si le compensa más ser funcionario o volver a ser interino.