Adrià Argemí (Pangea Propulsion), premio al empresario joven del año en CataluñaCedida (AIJEC).

Adrià Argemí (Pangea Propulsion), premio al empresario joven del año en Cataluña

Un motor catalán conquista el espacio

Barcelona vivió este lunes, en el marco solemne del Palau de la Música Catalana, la entrega del XXXIII Premi Jove Empresari, el galardón que desde 1993 concede la Associació de Joves Empresaris de Catalunya (AIJEC) a los emprendedores que, con esfuerzo y sin ayudas milagrosas, levantan proyectos capaces de generar empleo y futuro. El premio, elegido entre más de un centenar de candidaturas, recayó este año en Adrià Argemí, cofundador y consejero delegado de Pangea Propulsion, quien recibió el galardón de manos del president del Parlament, Josep Rull.

Argemí, ingeniero aeroespacial que decidió apostar por el talento propio en lugar de emigrar a las grandes tecnológicas europeas, defendió en su discurso una idea sencilla y contundente: «Porque desde aquí también es posible crear empresas tecnológicas que lideren el futuro con talento local». Su compañía, nacida en Barcelona en 2018 como Pangea Aerospace y rebautizada el pasado verano tras concentrarse en el diseño de motores en lugar de lanzadores completos, se ha convertido en una de las bazas españolas del llamado New Space europeo. La firma, con más de un centenar de trabajadores, inauguró en julio una planta de mil metros cuadrados en L'Hospitalet de Llobregat, cuenta con un centro de ensayos en el aeropuerto de Lleida-Alguaire y ha sellado un acuerdo con Indra como proveedor preferente, en un salto hacia la producción en serie que Argemí resume como una apuesta «para ser más eficientes y sostenibles».

Junto a él optaban al premio Beatriz Mesas, de Incapto Coffee, y Pablo Linz, al frente de Immfly. En la categoría de Mejor Iniciativa Empresarial se impuso Aurax Technology, desarrolladora de MouthX, un dispositivo que permite manejar ordenadores y móviles sin usar las manos, por delante de Mica Eco y FetaLife Technologies.

La gala reservó también un momento de particular calado humano: el reconocimiento a la trayectoria recayó en Jaume Alsina, fundador y presidente de honor de BonÀrea, recogido por su hijo en su nombre como testimonio de una pasión empresarial y familiar que «no ha perdido nunca». Erwan Molina, impulsor de un robot humanoide para el acompañamiento de mayores, obtuvo el galardón al emprendimiento social con el propósito de «devolver compañía a quienes se han quedado solos».

El presidente de la AIJEC, Vicenç del Mar, patronal que agrupa a cerca de 120.000 empresas catalanas, reivindicó durante el acto la dignificación de una figura del empresario que, a su juicio, sigue «demonizada» pese a que buena parte de los jóvenes emprende hoy con vocación de servicio social. Del Mar, respaldado por los presidentes de ATA, CEAJE y Cepyme, denunció además que la excesiva carga administrativa y regulatoria sigue frenando la consolidación de proyectos que, de otro modo, podrían crecer con mayor rapidez.