Vista de un tren de Rodalies en la Estación de Francia, en Barcelona
Los usuarios de Rodalies, hartos de los robos de cobre: «El tren es una aventura»
La Estación de Francia ha sufrido seis sustracciones de cable en diez días y los usuarios reclaman más seguridad mientras los Mossos y Adif refuerzan la vigilancia
Los usuarios de Rodalies han vuelto a sufrir las consecuencias de un robo de cable de cobre. La nueva sustracción se ha producido, este miércoles, en el entorno de la Estación de Francia, en Barcelona, y ha provocado afectaciones en la R2 Sur y en los regionales del sur. Es el último episodio de una cadena que empieza a generar hartazgo entre los viajeros: solo en esta estación se han registrado seis robos de cobre en los últimos diez días.
La situación ha obligado a los Mossos de Esquadra y a los vigilantes de seguridad contratados por Adif a reforzar desde este miércoles la vigilancia en la zona. También agentes de la Policía Científica han realizado una inspección ocular para investigar los últimos robos. La mayor concentración de sustracciones se encuentra en el tramo entre la Estación de Francia y Glorias, con afectación a las áreas policiales de Sant Martí, Sant Andreu y Ciutat Vella.
La plataforma Dignidad en las Vías reclama que la respuesta no se limite a reparar una y otra vez los daños. Su portavoz, Anna Gómez, ha advertido de que «no se trata solo de reponer material, sino de buscar una solución para que esto no vuelva a pasar». Los usuarios reclaman así que Adif y Renfe refuercen la seguridad en los puntos más vulnerables y eviten que cada robo vuelva a traducirse en retrasos y problemas para miles de pasajeros.
«El tren es una aventura», resume Gómez, que denuncia que los viajeros llevan demasiado tiempo acostumbrándose a las incidencias. La portavoz de la plataforma explica que muchos usuarios terminan modificando sus rutinas y saliendo mucho antes de casa para intentar llegar puntuales a sus trabajos. Otros optan directamente por el autobús porque, aunque tarde más, les permite calcular con mayor seguridad la hora de llegada.
El problema no se limita a la R2 Sur o en los regionales del sur. El robo de cobre se ha convertido en una incidencia recurrente en distintas líneas de Rodalies. En la R3 se han contabilizado 63 sustracciones en los últimos meses, mientras que otras líneas también han sufrido episodios similares. El elevado precio del cobre convierte el material ferroviario en un objetivo atractivo para los ladrones, pero el coste acaba repercutiendo también en los usuarios, que sufren retrasos, cambios de servicio y pérdida de tiempo.
Gómez pone además el foco en el mercado al que llega el material sustraído. «Si esta gente no tuviera dónde venderlo, por muy caro que estuviera, no habría robos», ha señalado. Por eso reclama actuar también contra los circuitos que permiten dar salida al cobre robado, además de reforzar la vigilancia sobre las propias infraestructuras.
El malestar de los pasajeros se agrava porque estos episodios no siempre dan derecho a recuperar el importe del billete. La plataforma cuestiona que el robo de cable se considere una circunstancia imprevisible cuando, a su juicio, se trata de un problema recurrente que se repite en las mismas infraestructuras.
La seguridad en la Estación de Francia ya estaba sobre la mesa. El secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, avanzó recientemente que se instalarán cámaras de videovigilancia en la estación y reconoció la preocupación del Gobierno por el incremento de los robos de cable. La medida se suma ahora al refuerzo de la vigilancia anunciado por Mossos y Adif.
Los operadores ferroviarios, Adif y los Mossos aseguran estar coordinados para mejorar la protección de las instalaciones, tanto mediante medidas de seguridad pasiva como con más presencia preventiva en los puntos considerados especialmente sensibles. La cuestión para los usuarios es si estas medidas conseguirán evitar que el próximo robo vuelva a dejarles, una vez más, esperando en el andén.