Imagen del crucero de MSC amarrado en el puerto de BarcelonaEFE

Turismo

El PSC, Junts y ERC aprueban multiplicar por seis la tasa a los cruceristas que vistan Barcelona

En cuatro años la tasa de acceso a la ciudad se habrá multiplicado por seis hasta llegar a los 23 millones de euros de recaudación

No todos los turistas son bienvenidos en Barcelona. El Ayuntamiento, gracias a un acuerdo entre socialistas, ERC y Junts, acordó imponer un peaje de visita elevadísimo a los cruceristas que recalen menos de 12 horas en la Ciudad Condal.

Actualmente, los cruceristas que hacen escala de un día en Barcelona pagan 5 euros, pero Collboni y sus aliados para esta ocasión, han decidido, en palabras de Jordi Valls, teniente de alcalde de Economía, «imponer una tasa sin precedentes en el Mediterráneo».

El Pleno municipal aprobó un incremento progresivo brutal, pasando a 12 euros el próximo año —siete más que en la actualidad—, 16 euros en 2028, 20 euros en 2029 y 30 euros en 2030. En cuatro años la tasa de acceso a la ciudad se habrá multiplicado por seis hasta llegar a los 23 millones de euros de recaudación. El riesgo de esta medida es que las compañías cruceristas, que trasladan el coste de dicha tasa, de forma desglosada al cliente, decidan recalar en otros puertos para sortear este coste con el efecto negativo que esto tendría en otros sectores como el comercio, la hostelería o las visitas culturales.

La patronal del sector, la Asociación Internacional de Líneas de Crucero, se ha quejado, con la boca pequeña, al afirmar que «comparte el objetivo de un turismo sostenible, pero no el incremento excesivo».

La realidad es que el turismo de cruceros supone un 2,5 % del total de los visitantes de Barcelona y estos son muy interesantes para la ciudad, dado que tienen un poder adquisitivo superior a la media de los turistas que recalan en la capital catalana.

En el mismo Pleno, el equipo de gobierno socialista intentó aprobar las ordenanzas fiscales (impuestos) para 2027, pero Collboni no contó con el apoyo de ninguna fuerza política y renunció a aprobar los tributos para el próximo curso, año en el que, además se celebran elecciones municipales. En la práctica, esto supone mantener la ya de por sí elevada carga fiscal municipal a la que hacen frente los vecinos de Barcelona.

Otra de las medidas que no fue aprobada fue el intento del alcalde socialista, Jaume Collboni, de incrementar el IBI a los 208 hoteles de mayor categoría de Barcelona. La propuesta pasaba por elevar el gravamen del IBI del 1,17 % sobre el valor catastral al 1,30 %. La medida no prosperó porque Junts, PP y VOX votaron en contra, al igual que los Comunes, aunque estos lo hicieron por motivos diametralmente distintos a los de las otras tres fuerzas. Si esta medida hubiera recibido luz verde, el IBI de estos dos centenares de hoteles se habría incrementado considerablemente. La estrategia socialista es clara, una vez se ha ahogado a los barceloneses a impuestos y parece difícil subir más la factura fiscal a familias y negocios ahora son los visitantes eventuales los que además de dejarse el dinero en la ciudad, ya sea por negocios o vacaciones, deberán pagar un elevado peaje, por encima del de Roma o París por el mero hecho de pisar las calles de Barcelona. Como compensación, el PSC, Junts y ERC acordaron mantener en 4 euros por día el coste de la tasa que pagan los visitantes que se hospedan en albergues durante su estancia en Barcelona.