Varias personas durante una acampada por la vivienda en la plaza CataluñaEuropa Press

Cataluña

La acampada por la vivienda llega a Barcelona y amenaza con quedarse «indefinidamente»

Medio centenar de tiendas ocupan la plaza de Cataluña mientras los manifestantes reclaman más medidas contra el precio del alquiler: «Los políticos siempre nos han dado la espalda»

La protesta por la vivienda que comenzó el pasado fin de semana en Madrid ha llegado a Barcelona. La plaza de Cataluña ha amanecido este miércoles con alrededor de 40 tiendas de campaña instaladas por colectivos y sindicatos de vivienda que han decidido trasladar a la capital catalana la movilización contra la subida de los alquileres, los desahucios y las dificultades para acceder a una vivienda.

La acampada comenzó el martes por la tarde, cuando unas 150 personas se concentraron en la plaza y empezaron a instalar las tiendas. Durante la noche se celebró una asamblea para decidir los siguientes pasos del movimiento. De momento, los participantes prevén mantenerse allí al menos hasta el viernes, coincidiendo con la votación en el Congreso de los dos reales decretos de vivienda aprobados esta semana por el Gobierno.

La protesta no se limita, sin embargo, a reclamar la convalidación de estas medidas. Los colectivos consideran insuficientes los decretos y reclaman cambios más profundos en el mercado del alquiler. Uno de los participantes, Arteko, ha asegurado que la situación es «insostenible» y ha criticado que las nuevas medidas no den respuesta a perfiles como las personas sin hogar.

Los acampados han puesto también el foco en quienes viven en la calle o en asentamientos de Barcelona. Arteko ha citado los campamentos que, según ha denunciado, existen en zonas como la Zona Franca, Montjuïc o la Ronda Litoral y ha reclamado «soluciones efectivas» y no únicamente medidas que, a su juicio, sirvan para contener temporalmente el conflicto.

La protesta también tiene un componente personal. Alberto acaba de mudarse a Barcelona y trabaja en la hostelería. De momento vive con un amigo mientras ambos intentan encontrar un piso de alquiler. Su principal problema, explica, son los contratos de temporada.

«Se lleva mucho ahora lo de piso de temporada, que son entre nueve y diez meses, te cobran una pasta y cuando no les interesa, para no tener que hacerte dos o tres o cinco años, te echan», explica.

Para él, la votación del viernes en el Congreso es importante, pero las medidas planteadas por el ejecutivo se quedan cortas. Considera que el problema no se soluciona únicamente prorrogando contratos y reclama que los precios del alquiler guarden relación con los salarios de quienes viven y trabajan en las ciudades.

La misma desconfianza expresan Marta e Itziar, dos de las jóvenes que han decidido quedarse en la plaza. Llegaron alrededor de las cinco de la tarde del martes y, cuando se les pregunta hasta cuándo permanecerán allí, responden que «indefinidamente».

Ambas aseguran que tendrán que compatibilizar la acampada con sus estudios y trabajos, aunque consideran que la protesta merece ese esfuerzo. «La vía no es política», sostienen, después de afirmar que han confiado en los políticos en otras ocasiones y, a su juicio, «siempre» les han dado la espalda.

Su posición ante los nuevos decretos también es de cautela. Marta asegura que no se sentiría tranquila con ninguna ley si no considera que existe un control efectivo por parte de los trabajadores y defiende una movilización que vaya más allá de la votación parlamentaria del viernes.

La protesta de Barcelona reproduce así, a menor escala por ahora, la acampada que comenzó el sábado en la Puerta del Sol de Madrid. Allí, cientos de personas han pasado ya varias noches y se han instalado centenares de tiendas.

El detonante de la movilización madrileña, recordemos, fue el caso de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años que fue desahuciada de su vivienda después de haber vivido allí durante décadas. Finalmente, ha alcanzado un acuerdo que le permitirá regresar a su casa con un nuevo contrato de ocho años y una renta que no superará el 30 % de sus ingresos.

El Gobierno ha aprobado esta semana dos reales decretos-ley de vivienda. Entre las medidas figura la ampliación de la protección frente a los desahucios hasta 2030 y una prórroga extraordinaria de los contratos de alquiler, además de otras medidas sobre vivienda y mercado inmobiliario. El primer decreto ya ha sido publicado este miércoles en el BOE.

Los colectivos que mantienen la acampada de Barcelona consideran que estas medidas no son suficientes. Por ahora no han fijado una fecha definitiva para levantar las tiendas. La decisión, aseguran, dependerá de las próximas asambleas y de la evolución de la movilización.

Mientras tanto, la plaza de Cataluña se ha convertido en un nuevo escenario de protesta por la vivienda, con decenas de personas dispuestas a pasar allí las noches para presionar al Gobierno y reclamar medidas que vayan, según sus reivindicaciones, más allá de los dos decretos que el Congreso deberá convalidar este viernes.