Ballets rusos en el Liceo de Barcelona, 1925Imágenes de archivo

Historia

Radio Barcelona hizo historia al retransmitir unos ballets marcados por el legado de Sergei Legat

En 1925, Radio Barcelona hizo historia al retransmitir en directo los Ballets Rusos, dirigidos por Nikolai Legat y cargados de historia

Los Ballets Rusos de Diaghilev regresaron al Gran Teatro del Liceo en mayo de 1925. En aquellos momentos el maestro de ballet era Nikolai Legat, que había sustituido a Enrico Cecchetti. En aquella temporada de primavera los Ballets bailaron obras cumbre en la historia de la compañía. El regreso de los Ballets Rusos supuso un acontecimiento cultural de primer orden para Barcelona. La compañía de Diaghilev desplegó su magia en el emblemático escenario del Liceo.

Aquella temporada bailaron Schéhérezade de Rimski-Korsakov y coreografía de Mihail Fokine; Les Sylphides de Chopin y Fokine; Carnaval de Robert Schuman y Fokine; Petrushka de Igor Stravinsky y Fokine; Danzas del Príncipe Igor de Alexandr Borodin y Fokine; Les tentations de la bergére de Michel de Monteclair, orquestrada por Henri Casadesus, y Bronislava Nijinsky; Le train bleu de Darius Milhaud y Bronislava Nijinska; Cleopatra de Anton Arensky y Mihail Fokine; Cuentos rusos de Anatoli Liádov y Leónide Massine; Cimarosiana de Domenico Cimarosa y Ottorino Respighi y Leónide Massine; y Le mariage d’Aurore de Piotr Illich Chaikovski y Marius Petipa y Bronislava Nijinska.

En Barcelona actuaron en estos ballets Serge Lifar, Vera Nemtchinova, Tamara Karsavina, Alexandra Danilova, Felia Dubrovska, Lydia Sokolova, Henrietta Maikerska, Alice Nikitina, Evgenia Galpert, Tatiana Chamié, Maria Balanchine, Ruth Page, Anton Dolin, Constantin Tcherkas, Leon Woizikowski, Nicholas Efimov, Tadeusz Slavinsky, Errol Addison. y George Balanchine.

Aquella temporada tuvo dos particularidades históricas. Las actuaciones fueron retransmitidas en directo por primera vez a través de Radio Barcelona. El 13 de mayo representaron El lago de los Cisnes en homenaje al Fútbol Club Barcelona, que se acababa de proclamar campeón de España y de Cataluña. Su ejecución fue interrumpida por los grandes aplausos del público al recibir a los jugadores en los palcos.

Anuncio de Radio Barcelona, el 13 de mayo de 1925Imagen de archivo

Volviendo a Nikolai Legat, figura clave del Ballet Imperial Ruso y maestro de Vaslav Nijinsky o Anna Paulova, cuando huyó de Rusia se estableció en Londres con su esposa Nadine. Creó lo que se conoce como método Legat. Basado en una técnica fuerte mediante una gran fluidez, lineas corporales elegantes y una fuerte conexión entre el torso, los brazos y la cabeza. Es considerado uno de los pilares fundamentales junto a otros sistemas como el método Vaganova o la escuela Cecchetti. Este método lo estudió y lo puso en práctica Juan Magriñá durante todos los años que estuvo al frente del ballet del Liceo.

La tragedia marcó la vida de Legat con la muerte de su hermano Sergei. ¿Qué ocurrió? En octubre de 1905 los bailarines del Ballet Imperial del Teatro Mariinsky se rebelaron contra las estrictas convenciones artísticas de la corte y las pésimas condiciones laborales. Sus demandas principales fueron un aumento salarial; una semana laboral de cinco días; formación y presupuesto para la aplicación de maquillaje teatral; el derecho a usar sus propias zapatillas de punta. Al frente de aquella huelga estaban Mihail Fokine, Vaslav Nijinsky y Ana Paulova. En sus memorias escribe Tamara Karsavina...

“El siguiente paso fue intentar evitar la función de tarde en el Marinsky. Se representaba La dama de picas; en ella participaba un número considerable de bailarines. Mi deber era recorrer los camerinos de las damas y pedirles que se retiraran. La tarea me resultaba desagradable y mi elocuencia no fue de las más persuasivas. Unas pocas abandonaron el teatro; la mayoría se negó a ir a la huelga.

En los días siguientes se dio a conocer a la compañía la circular del ministro de la Corte. Nuestra acción fue calificada como una falta de disciplina; todos los que desearan permanecer leales debían firmar una declaración. La gran mayoría firmó, dejándonos a nosotros, sus delegados elegidos, en la estacada. No representábamos a nadie, pero seguimos reuniéndonos en el piso de Fokine o en el de Pavlova.

Doce de nosotros estábamos reunidos como de costumbre; nos aferrábamos unos a otros en esos días: el suspenso era más fácil de sobrellevar en compañía. Sonó el timbre. Fokine fue a abrir. Unos momentos después regresó a la habitación tambaleándose. «Sergei se ha cortado el cuello», y rompió a llorar.

Sergei Legat, totalmente en contra de su voluntad, había sido presionado hasta firmar la declaración. Alma de lealtad, se sentía un traidor. «Soy un Judas para mis amigos». Esa misma noche deliró: «Marie, ¿qué es menor a los ojos de Dios, que tome tu vida o la mía?». Lo encontraron por la mañana, con el cuello cortado por una navaja”.

Ese suicidio marco profundamente a Fokine, Nijinsky, Paulova, Karsavina y a Sergei de Diaghilev, con el cual habían colaborado los dos hermanos. Este, con respecto a aquellos momentos escribió que «mi único deseo es que la lucha que se avecina no dañe los alicientes de la vida. Que la muerte sea tan bella como la resurrección». Lo que no esperaba es que esa muerte tuviera el nombre de Sergei Legat. Aquella muerte se vio como el sacrificio dramático que fracturó la compañía de ballet del Teatro Mariinsky.

Legat mantenía una relación con Marie Petipa. De hecho, las tensiones domésticas y la enorme diferencia de edad con ella se citan a menudo en los diarios de la época como un factor agravante de la tremenda depresión que lo llevó al suicidio. Para Nikolai la muerte de su hermano fue un golpe personal destructivo. Aquella muerte se convirtió en un momento oscuro y lúgubre para todos.

La huelga coincidió con la derrota en la guerra ruso-japonesa que dejó a Nicolás II vulnerable a las demandas de cambio. Rusia se enfrentó a levantamientos campesinos, huelgas laborales y deserciones militares. Estos actos revolucionarios fueron sofocados, al menos temporalmente, por reformas liberales. Sin embargo, para los bailarines hubo represalias. Algunos fueron expulsados de la compañía y a otros se les privó de papeles destacados.

Diaghilev se autoexilió no sin antes comentar a los bailarines del Mariinsky la posibilidad de llevar su trabajo al extranjero. La oferta fue acogida positivamente, pues conseguirían todas sus reivindicaciones. Así nacieron los Ballets Rusos de Diaghilev y, con ellos, cambió la historia de la danza en Europa.