Un AVE parado en una vía de la estación de Atocha.Getty Images

Una alegría de Puente: la crónica de un viaje Madrid-Barcelona con incidencias (una vez más)

Un tren se incendió cerca de Zaragoza y paralizó durante horas a quienes volvían a casa tras el puente del Pilar

Este lunes 12 de octubre se esperaba una gran 'operación retorno' tras el puente del Pilar y millones de españoles volvían a sus casas. Otro Puente, este con mayúscula y con responsabilidad ministerial, tuvo que ser noticia de nuevo y es que miles de viajeros se quedaron atrapados tras una nueva incidencia en la Alta Velocidad española.

Un tren se incendió cerca de Ricla (Zaragoza) y alrededor de 13.000 pasajeros vieron afectados sus viajes con largas horas de espera para volver a casa. Entre ellos, este periodista.

Afortunadamente el incidente no se cobró víctimas ni heridos, pero esta fue la única noticia positiva de la jornada en las vías. El convoy de Renfe empezó a arder por un problema de mantenimiento sobre las 16:05 (tal y como informó Adif), dejando inhabilitados durante horas todos los trayectos entre Madrid y Barcelona.

Es el caso de quien escribe esta crónica. Tras salir de Atocha (Madrid) a las 16:20, y tan solo 40 minutos más tarde desde el inicio del trayecto, el viaje se detenía cerca de Guadalajara ante la confusión y falta de información de los pasajeros.

Los minutos de espera empezaban a convertirse en horas y las noticias llegaban a cuentagotas por medio de las redes sociales y no por canales oficiales. Por lo tanto, el enfado y nerviosismo empezó a apoderarse de quienes querían volver a casa y empezaron los reproches por el pésimo servicio de la Alta Velocidad y, por lo tanto, el señalamiento a su máximo responsable: el ministro Óscar Puente.

Tras una espera -no corta- se reanudaba el viaje pero el incidente en Zaragoza dejó una única vía disponible para hacer pasar a alternados convoys en ambos sentidos.

El viaje volvía a detenerse en Calatayud, y empezaba una cola por conseguir turno y pasar por la zona afectada. Los trenes de Renfe ya habían cancelado sus trayectos pero Ouigo seguía con la esperanza de llegar a Barcelona. Las nuevas previsiones de llegada eran demasiado optimistas y la tripulación de la compañía francesa denunciaba públicamente la falta de información por parte de Renfe y Adif, alzando de nuevo una crítica al ministro Puente y sus competencias al frente del transporte español.

Finalmente, y tras más de 10 horas en el tren, conseguíamos llegar a Barcelona con un enfado digno de padres de familia con niños, gente mayor, una mujer británica con ataques de ansiedad y asistida por la Cruz Roja, y el sinfín de los pasajeros con caras largas.

El estado de los vagones provocó el incendio, y la pésima gestión provocó que más de 13.000 personas en 33 trenes vieran como su puente acababa en un enfado con Puente, algo que (por desgracia) ya va siendo costumbre.