Los callos de l'Andreuenc, el bar de Barcelona que ha ganado el premio al mejor «esmorzar de forquilla» de Cataluña
Este bar en Barcelona sirve el mejor «esmorzar de forquilla» de Cataluña
El barcelonés L'Andreuenc revalida la Lliga del Porc i la Forquilla con una carrillera de cerdo con bacalao que también ha convencido al público
El restaurante L'Andreuenc, situado en el barrio barcelonés de Sant Andreu, ha ganado por segundo año consecutivo la Lliga del Porc i la Forquilla, el certamen que distingue el mejor 'esmorzar de forquilla' —el desayuno de tenedor— de Cataluña. Su elaboración premiada, una carrillera de cerdo braseada con brandada de bacalao y jugo de alubias de Santa Pau, se impuso en la final celebrada el 27 de septiembre en Lérida, dentro de la Fira MOS-Sant Miquel.
Además del veredicto del jurado, el establecimiento se llevó el nuevo premio de votación popular del público asistente. La competición, impulsada por el Grup de Sanejament Porcí de Lérida, celebró este año su segunda edición con doce finalistas salidos de cuatro semifinales provinciales y busca dar visibilidad a los pequeños restaurantes que conservan esta tradición.
Detrás del local l'Andreuenc, abierto en 2023 en la calle Neopàtria, están los hermanos Juli y Susana Alcoriza: él al frente de la cocina, ella de la sala. El premiado es un plato de elaboración cuidada: la carrillera pasa primero por la parrilla, se guisa con vino y verduras y, una vez deshuesada y deshilachada, se sirve sobre las alubias y se remata con la brandada, gratinada con soplete. La carta completa con recetas familiares, como el morro de bacalao heredado de los abuelos, el fricandó de oreja con moixernons o un menú de mediodía de 17 euros.
El podio lo completaron Jordi Mascort, de Can Mascort de Quart (Gerona), segundo con una cazoleta de careta de cerdo, e Isidre Codina (Bar Lídia, Lérida) y Florin Breghe (Fonda Montserrat, Cambrils, Tarragona), terceros ex aequo. Una tradición, la de llevar los guisos, los callos, la butifarra o las legumbres a la mesa del desayuno, que nació ligada a las duras jornadas de agricultores, ganaderos y obreros de los siglos XVIII y XIX y que hoy mantiene viva la cocina de barrio.