Festival Har Tabor, impulsado por la Delegación de Juventud del Obispado de Terrassa
Cataluña
Har Tabor, música para acercar a los jóvenes a la fe
El festival organizado por el Obispado de Terrassa celebrará su próxima edición el 24 de octubre en Cerdanyola del Vallès, con conciertos, danza y oración
No hace falta ir a misa cada domingo ni tener una formación religiosa para participar en Har Tabor. Basta con tener curiosidad y ganas de vivir una experiencia diferente. El festival de música cristiana impulsado por la Delegación de Juventud del Obispado de Terrassa celebrará su próxima edición el 24 de octubre en Cerdanyola del Vallès, con una propuesta que combina conciertos, baile, oración y convivencia.
La iniciativa nació hace tres años para llegar a los jóvenes a través de la música. «Todo el mundo escucha música, todo el mundo está hiperconectado y, en vez de quejarnos, buscamos una solución para poder llegar», explica mossèn
Alex Serra, delegado de Juventud del Obispado de Terrassa. Su objetivo es que los asistentes descubran el cristianismo de una manera atractiva, sin necesidad de pertenecer previamente a una comunidad parroquial.
El cartel incluye las actuaciones de PraiseLord, Ecos, Worship.cat y Tu Único Rey, conocido por su canción El Único. También participará Kerigma, un grupo de Ávila que transmite su mensaje cristiano a través de la danza.
La jornada incluirá la celebración de la Eucaristía y la exposición del Santísimo, acompañada de música para la oración. Habrá también tiempo para comer, cenar y compartir experiencias. «Muchas veces hacemos muchas cosas, pero lo importante es saber estar y disfrutar de ese momento con el Señor», resume Serra.
Una búsqueda que llega a las parroquias
El sacerdote asegura que está percibiendo un creciente interés por conocer el cristianismo. «No para de llegar gente a las parroquias», afirma. Habla de personas que quieren bautizarse o que se acercan porque desean conocer a Jesús, algunas sin haber recibido una educación religiosa en sus familias.
Serra relaciona esta inquietud con la búsqueda de algo más profundo en una sociedad marcada por la inmediatez. «Todo lo que es efímero, todo lo que va muy rápido, también se acaba muy rápido», reflexiona. A su juicio, cuando algunas personas sienten que ese ritmo no les satisface, empiezan a buscar respuestas en otros lugares, entre ellos las parroquias.
«Vamos a intentar responder a este anhelo que tienen, esta sed que tienen del amor de Dios», añade. Har Tabor pretende contribuir a ese acercamiento mediante una propuesta que no exige conocimientos previos ni compromisos religiosos. La música es la puerta de entrada; el resto depende de lo que cada asistente encuentre durante la jornada.
Nuria, colaboradora de la Delegación de Juventud y participante en el proyecto, comparte esa percepción. Para ella, la música es una forma de oración que le permite expresar lo que lleva dentro y acercarse a Dios. Por eso, cuando conoció la iniciativa, quiso implicarse en ella.
«A mí lo que más me gusta personalmente es la unidad que se crea a nivel de Iglesia», explica. Destaca el ambiente de comunidad y la posibilidad de compartir la fe con otras personas. También observa que llegan jóvenes con muchas preguntas y que, en ocasiones, parten prácticamente de cero. «Son personas que desconocen, que no saben nada y que quieren conocer», señala.
¿Qué le diría a un joven que duda si acudir? Nuria lo tiene claro: «Que viniera a conocer y a probar y a disfrutar de este momento». Su consejo es acudir con la mente abierta, sin esperar necesariamente una experiencia concreta.
La organización quiere que Har Tabor sea un espacio accesible para creyentes, curiosos y personas que simplemente buscan un plan diferente. Aunque los jóvenes son el público prioritario, el festival está abierto a todas las edades.
Serra espera que el encuentro permita recuperar el ambiente vivido en las grandes concentraciones de jóvenes en torno a la fe. «Yo creo que vamos a revivirlo. El Señor seguro que nos lo regala», afirma.
El próximo 24 de octubre, Cerdanyola del Vallès acogerá así una nueva edición de un festival que apuesta por la música para conectar con una generación acostumbrada a vivir deprisa y permanentemente conectada. La propuesta de sus organizadores es sencilla: acercarse, escuchar y dejar espacio a las preguntas.