Gabriel Rufián (ERC) en el Congreso de los Diputados
Cataluña
Rufián admite el fracaso de la izquierda mientras exige «someter al PSOE» y arremete contra Junts
El candidato de ERC publica un libro en el que culpa a la izquierda de haber decepcionado a las clases populares, reclama un frente electoral que no ha logrado impulsar y pide apartar durante años al partido de Puigdemont
Gabriel Rufián ha convertido su nuevo libro en una declaración de intenciones políticas a las puertas de las elecciones generales del 29 de noviembre. En 'Cómo ganar a los fachas (Leer antes de votar)', el candidato de ERC al Congreso defiende la necesidad de articular un frente común de las izquierdas para frenar a la derecha, pero también admite los errores de su propio espacio político, reclama una estrategia más contundente frente al PSOE y dirige algunos de sus ataques más duros contra Junts.
«La izquierda ha decepcionado. Y fracasado», reconoce el dirigente republicano en uno de los pasajes del libro. Su diagnóstico parte de una realidad que considera difícil de ignorar: una generación que ha convivido durante años con gobiernos de izquierdas sigue teniendo problemas para acceder a una vivienda y afrontar el coste de la vida. A su juicio, la incapacidad para responder a esas preocupaciones cotidianas explica parte del avance de sus adversarios.
«O la izquierda se centra en la nevera de la gente o la derecha ganará levantando banderas», escribe Rufián. El diputado sostiene que la izquierda debe recuperar una agenda material vinculada a los salarios, la vivienda y los servicios públicos si quiere recuperar a los votantes desencantados. Una autocrítica que convive, sin embargo, con su insistencia en combatir a lo que califica como extrema derecha como principal objetivo electoral.
El problema para Rufián es que la unidad que reclama no se ha traducido en un acuerdo entre las formaciones a las que pretende reunir. Su propuesta pasa por coordinar a los partidos situados a la izquierda del PSOE y a las fuerzas soberanistas para maximizar los resultados electorales en cada provincia. El dirigente considera que la fragmentación puede facilitar una mayoría de PP y Vox y reprocha a las distintas organizaciones que antepongan sus intereses particulares a la posibilidad de construir una candidatura común.
«Que haya dos derechas y catorce izquierdas en este momento histórico explica muchas cosas», lamenta. Su llamamiento no ha prosperado, de modo que el libro sale a las puertas de la campaña con una de sus principales propuestas políticas todavía sin materializarse.
Un PSOE al que quiere «someter»
La estrategia que dibuja Rufián también cuestiona la relación habitual de las fuerzas independentistas con el PSOE. El dirigente de ERC no plantea limitarse a facilitar la gobernabilidad de los socialistas, sino utilizar la fuerza parlamentaria de los partidos soberanistas para obligarlos a asumir reformas que, según sostiene, no impulsarían por iniciativa propia.
«Sí. Yo aspiro a someter al PSOE en un Gobierno del PSOE», afirma en el texto. La fórmula que defiende consiste en que las formaciones soberanistas catalanas, vascas, gallegas, valencianas y andaluzas intervengan en la gobernabilidad del Estado para forzar cambios económicos, sociales y territoriales.
Entre sus propuestas figuran intervenir en los mercados laboral, urbanístico y alimentario, aumentar la fiscalidad sobre la riqueza, reducir la jornada laboral e impulsar una renta básica universal. También plantea gravar con mayor intensidad la compra especulativa de vivienda y establecer una cesta básica de alimentos a precios reducidos.
En el terreno territorial, Rufián mantiene sus reivindicaciones independentistas y defiende un referéndum de autodeterminación, además de una consulta sobre la monarquía o la república. Su planteamiento consiste en convertir el peso parlamentario de las fuerzas soberanistas en una herramienta para condicionar la política estatal.
La ofensiva contra Junts
El capítulo dedicado a Cataluña contiene algunos de los reproches más contundentes del libro. Rufián responsabiliza a una parte del independentismo vinculado a la antigua Convergència de haber alimentado durante el proceso separatista una concepción excluyente de la identidad catalana, basada en distinguir entre quienes consideraba buenos catalanes y quienes quedaban fuera de esa definición.
El dirigente republicano dirige sus críticas contra Junts, al que califica de «profundamente tóxico», y reclama que quede apartado de la escena política durante años. A su entender, el partido de Carles Puigdemont ha adoptado mensajes y posiciones que lo acercan a Aliança Catalana, la formación de Sílvia Orriols.
Rufián insta a los dirigentes de Junts a abandonar esa orientación y recuperar una tradición convergente que identifica con Jordi Pujol, a quien atribuye una mayor capacidad de integración de una Cataluña diversa. El reproche evidencia que su propuesta de cooperación entre las izquierdas no contempla una reconciliación general del independentismo, sino también una disputa por el espacio político y por la definición de la identidad catalana.
El libro incorpora, además, un capítulo dirigido a los votantes de barrios populares que se plantean apoyar a Vox o a Aliança Catalana. Rufián les pide que no sean tratados como electores irrecuperables y sostiene que la izquierda debe escuchar sus preocupaciones, también en materia de inmigración, en lugar de limitarse a descalificarlos.
La publicación incluye asimismo un reconocimiento personal hacia Joan Tardà, su antiguo mentor en el Congreso. Rufián admite que fue «un adjunto nefasto» y que actuó con egoísmo y soberbia durante aquella etapa. Una confesión que acompaña a su reivindicación de una política menos condicionada por los aparatos de los partidos.
El dirigente republicano resume su manera de entender la actividad política con otra frase del libro: «Yo vivo del conflicto en política». Una definición que encaja con el tono de una obra concebida para intervenir en el debate electoral y que, además de cargar contra la derecha, expone las contradicciones de la izquierda a la que Rufián aspira a reagrupar.