EL F.C. Barcelona disputando un partido frente a Can SabadellArchivo

Historia

Los orígenes nómadas del Barça antes de conquistar Les Corts y el Camp Nou

Antes de su consolidación, el FC Barcelona tuvo inicios nómadas, destacando su clave y relevante paso por Can Sabadell

Se puede tildar la trayectoria inicial del FC Barcelona como nómada. En una época en la que la capital catalana experimentaba una rápida transformación industrial y expansionista, antes que el Camp Nou o el histórico de Les Corts definieran la identidad azulgrana, la entidad tuvo que peregrinar por diversos descampados de la periferia. Entre todos, el terreno de Can Sabadell ocupa un lugar tan singular como injustamente postergado en la memoria colectiva del barcelonismo.

A finales de la década de 1890 el fútbol era una práctica exótica importada por la colonia británica y un reducido grupo de entusiastas locales encabezados por el suizo Hans Gamper. No disponía de recintos propios, por lo que los primeros encuentros se celebraron en el Velódromo de la Bonanova. Aquella convivencia inicial con el ciclismo y con otros equipos rivales finalizó pronto debido a disputas por el uso de la pista.

El FC Barcelona trasladó sus actividades en 1900 a los terrenos adyacentes al Hotel de la Font Casanovas, en la finca del Mas Casanovas, en el barrio de El Guinardó, un emplazamiento que ofrecía el atractivo inédito de contar con los vestuarios de un establecimiento hotelero. La brevedad de aquella estancia estuvo marcada por la inminente urbanización del entorno y el proyecto de construcción del Hospital de Sant Pau. Esto obligó a la junta directiva a buscar un nuevo espacio donde asentar la entidad.

La solución la encontró Bartomeu Terrades, una de las figuras clave de la directiva y primer presidente catalán de la institución, al localizar una parcela disponible en los terrenos agrícolas de la masía de Can Sabadell. Ubicada en la antigua carretera de Horta, en el tramo que hoy discurre entre las calles Garcilaso y Acacias, muy cerca del actual Paseo Maragall, la finca pertenecía al término municipal de Sant Andreu de Palomar, una zona donde la agricultura convivía con el crecimiento metropolitano.

La masía era una edificación del siglo XVII que había pasado a manos de la familia Sabadell y, más tarde, al promotor Salvador Riera. En este ámbito semi-rural se trazó un terreno de juego de unos cien metros de largo por sesenta de ancho, encajado entre la vivienda agrícola y las instalaciones de los laboratorios del doctor Ferran.

El traslado a Can Sabadell, efectuado en el otoño de 1901, supuso una notable mejora logística para el club. La cercanía del término de la línea del tranvía que conectaba la plaza de Urquinaona con Horta facilitaba el desplazamiento de los aficionados desde el centro urbano. En las inmediaciones de la parada se llegó a levantar un portalón de entrada de estilo modernista para dar la bienvenida a los espectadores y regular el acceso de los carruajes de caballos.

A pesar de estas concesiones al confort, las infraestructuras de juego seguían siendo precarias. El campo no era un estadio permanente al estar delimitado por cuerdas sujetas con estacas que debían colocarse y retirarse en cada jornada deportiva. La marcación de las líneas sobre el suelo se realizaba manualmente utilizando una regadora llena de cal o tiza, labor en la que participaban activamente el gerente e incluso el propio Gamper.

Las dependencias de la masía de Can Sabadell asumieron un papel fundamental en la rutina del equipo, convirtiéndose en el social del club durante cuatro temporadas. En sus salas interiores se instalaron los vestuarios donde los futbolistas se cambiaban de ropa, así como el almacén para custodiar el material deportivo y un pequeño bar destinado a la venta de bebidas para el público. Al tratarse de un recinto abierto y ante la dificultad de cobrar una entrada a unos socios que no superaban el centenar, el club optó por ofrecer el acceso libre, obteniendo ingresos mediante el alquiler de sillas para quienes preferían presenciar los partidos sentados.

El encuentro inaugural tuvo lugar el 23 de noviembre de 1901. En aquella jornada el FC Barcelona, reforzado con algunos integrantes del Hispania AC, se enfrentó a un combinado de marineros británicos procedentes del buque escuela Calliope, amarrado en el puerto de la ciudad. Ante más de cuatro mil espectadores atraídos por la novedad y la gratuidad del espectáculo, el equipo local se impuso por cuatro goles a cero, siendo Hans Gamper el autor del primer tanto anotado en el nuevo terreno. Durante los cuatro años en que permaneció en Can Sabadell, la entidad vivió hitos fundamentales de su desarrollo deportivo, entre ellos la conquista de sus primeros trofeos oficiales, como la Copa Macaya y el Campeonato de Cataluña, consolidando una base de aficionados cada vez más fiel.

La etapa en Can Sabadell estuvo vinculada a nombres propios que definieron el futuro de la entidad. Allí se inició la estrecha relación entre la familia Comamala y el club. Carles Comamala, destacado jugador y célebre por haber diseñado el escudo canónico del club con la cruz de Sant Jordi y la senyera, frecuentaba la zona junto a sus hermanos. Allí Hans Gamper decidió colgar las botas de forma casi definitiva en 1903 para concentrarse en sus actividades profesionales, aunque volvería a vestir la camiseta de manera puntual en partidos amistosos posteriores.

La andadura del club en Can Sabadell concluyó en septiembre de 1904. Los planes de edificación residencial de los propietarios de la finca hicieron incompatible la continuidad de la práctica deportiva. El FC Barcelona se vio forzado a emprender una nueva mudanza. Esta vez hacia el Camp de les Faves, entre las calles Muntaner – Casanovas – París – Londres, en el Eixample, dando inicio a una etapa de transición que desembocaría, en 1909, con la inauguración del campo de la calle Industria, conocido como La Escopidora, el primer estadio en propiedad de la entidad. Allí permanecieron hasta 1922, cuando se trasladaron a Les Corts. La masía de Can Sabadell sobrevivió durante décadas al traslado del equipo, hasta que fue derribada tras la Guerra Civil como consecuencia de las reformas urbanísticas del Paseo Maragall.